La Opinión Titulares

En Honduras, “Las redes sociales les dan espacio a legiones de idiotas”

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En Honduras, el Maje del Vídeo tiene 147 mil seguidores en Facebook; la página del Teatro Memorias apenas cuenta con 11 mil.

Elsa Oseguera, que jamás ha hecho un comentario sustancioso en su vida, pronto llegará a los  400 mil “followers”. Todo un éxito.

Los gustos de los hondureños están claramente definidos, y preferimos al que insulta, denigra, chismorrea, especula y hace acusaciones sin presentar pruebas.

Con este artículo ocurrirá lo mismo. La mayoría solo leerá el titular (lean perezosos), y luego insultarán: “tarifados”, “RadioJoh”, “Ustedes son los primeros idiotas”, etcétera. Muy bien, pero… ¿Y las propuestas, el debate?

No, no las tienen.

Porque lo más fácil es insultar y atropellar al idioma, porque en mala ortografía somos los campeones.

No debe regularse el “Fuera JOH”; lo que debe regularse es el ataque a la dignidad de las personas, sean públicas o ciudadanos comunes y corrientes.

A eso deberían apuntar los diputados del Congreso Nacional; no a una torpe censura para ponerle un bozal a la gente. Los que deben ser combatidos y castigados son los idiotas.

Por ejemplo: ¿Quién le pone un alto a los idiotas que dicen que X modelos es prepago y fácil de llevar a la cama? ¿Por qué una mujer debe soportar tal humillación en público?

Es ta fácil decir que otra persona es corrupta, ladrón, asesino, pero… ¡¡¡Y las pruebas!!!

Seamos sinceros: acá en Honduras, es más influyente un naco que dice mil malas palabras por minuto, a un sociólogo, un historiador, un científico.

Doloroso, pero real.

Si alguien anda en carro nuevo, es que lo compró con dinero sucio.

Si dos amigos comen juntos en un restaurante, es que son amantes.

Si alguien gana una elección, es que fue fraude.

Si alguien opina algo que no nos gusta, ah, es que lo compraron.

Si una mujer sube una fotografía con cartera nueva, entonces es puta.

Y así hay miles de ejemplos…

Libertinaje no es libertad. Calumniar no es libertad de expresión.

Pero las redes sociales, como decía el escritor y filosofo italiano Umberto Eco, “les dan espacio a legiones de idiotas”.

“Facebook y Twitter permiten que los necios tengan la misma relevancia que la de un premio Nobel”, sostenía el autor de El Péndulo Foucalt y El nombre de la Rosa”.

“Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la humanidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”, comentaba el Premio Príncipe de Asturias.

Eco, además, sostenía que “las redes sociales son un instrumento peligroso porque no permiten conocer quién está hablando”.

“La televisión ha promovido al tonto del pueblo, con respecto al cual el espectador se siente superior. El drama de Internet es que ha promocionado al tonto del pueblo al nivel de portador de la verdad”, argumentaba.

Y agregaba, con razón, que “Es más fácil encontrar mentiras en Internet que en una agencia como Reuters. En el viejo periodismo, por muy asqueroso que fuese un periódico, había un control. Pero ahora todos los que habitan el planeta, incluyendo los locos y los idiotas, tienen derecho a la palabra pública”.

En Honduras, lamentablemente, no es la excepción.

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