¡Ya la cagan con Elsa Oseguera!

Elsa Oseguera es en estos momentos -para alegría de algunos y dolor de otros-, la mujer más famosa de Honduras.

Cada cosa que ella hace se convierte en “noticia” y provoca que las redes sociales “ardan” (es la palabra favorita de los medios de comunicación).

Parte de su éxito se debe a una exhibición morbosa de su mayor atributo físico: unas enormes posaderas que nada tienen que envidiarles a las de Jennifer López o Kim Kardashian, lo que ya es decir.

Me llama la atención el debate que se genera alrededor de ella cada vez que hace algún comentario o sube una fotografía o un video a sus cuentas de Facebook y Twitter.

Incluso los periódicos “serios” del país recurren a Elsa Oseguera para elevar su circulación en el internet.

Si Elsa Oseguera se pone traje de baño y se mete a la piscina, los medios de comunicación hondureños, casi sin excepción, publican la “noticia”. ¡Y arden las redes!

Si Elsa Oseguera le mienta la madre a sus detractores y los manda a comer mierda, los medios de comunicación hondureños, otra vez casi sin excepción, publican la “noticia”. ¡Y las redes arden de nuevo!

Si Elsa Oseguera denuncia que ha sido amenazada de muerte, los medios de comunicación hondureños, también sin excepción, publican la “noticia” en primera plana, le dan seguimiento al caso y la entrevistan para que dé más detalles. ¡Otra vez arden las redes!

A nivel popular -entre las personas con menos educación y entre los hombres, especialmente-, es querida y admirada.

¿Hay algún delito en esto? ¡Claro que no!

Muchos la critican por eso, y creo que en el fondo hay algo de envidia.

A otros les fastidia simplemente el hecho que alguien a quien no le ven ningún mérito, genere tantas pasiones.

Descartarla sólo porque es voluptuosa es un error. Es una mujer valiente, atrevida, tiene carácter y es segura de sí misma. Así que no les restemos méritos, porque los tiene.

¿A quién le hace daño con su forma de ser?

Yo, en lo particular, admiro a mujeres como Carmen Boquín, Neida Sandoval, Lourdes Bertrand, Samantha Velásquez, Lucy Ondina, Juan La Loca, Maribel Lieberman, Julieta Castellanos, Melina Pineda, Ana Jiurka, María Luisa Martínez de Fuentes, entre otras.

Entonces aquí va otro tema: Elsa Oseguera es la hondureña más popular, pero no es precisamente la más admirada.

Pero a nivel de popularidad, el veredicto lo tienen las masas, y esas han decidido que Elsa Oseguera es la número uno.

Nos guste o no, Elsa Oseguera se ha convertido en una especie de fenómeno mediático. A veces se cae en el abuso, pero es algo normal en estos tiempos en los que las redes social ha democratizado las comunicaciones y todos pueden -inteligentes, brutos, intelectuales, iletrados, profesionales, gente sencilla, bonitos, feos-, opinar sobre temas que van desde cómo se hace a una baleada a explicaciones más “profundas” como por qué el pingüino es blanco y negro.

Elsa Oseguera y sus enormes atributos seguirán siendo noticia. No hay nada que se pueda hacer. El pueblo quiere saber de ella.

He aquí otra lección a los “cultos”: escriban sencillo y directo al corazón de la gente. Bájense de la nube. Adáptense a la realidad y desde allí transmitan conocimiento.

No sean aburridos.

Ni amargados.

Y sean humildes, porque nadie está obligado a aplaudir lo que ustedes escriben o dicen.

Allá cada quien con su suerte.

Los medios “serios” seguirán publicando -aunque eso incomode-, cada cosa que Elsa Oseguera haga o deje de hacer. Porque eso, así como los muertos, vende y genera clientela, provoca comentarios buenos y malos -“Ya la cagan con Elsa Oseguera, dicen muchos-, y LIKES en las redes sociales.

Puede que sea excesivo lo que hacen los medios con la imagen de esta periodista que en los próximos días saldrá a España a seguirse formando profesionalmente.

¿No te gusta lo que dice? ¡Cambiá de canal!

¿Te fastidia lo que escribe? ¡Pues no lo leás! Y vive y deja vivir…