La bolsa de basura es su Cruz… y su bendición

“Te ganarás el pan con el sudor de tu frente”… Este mandamiento bíblico resume la vida de muchos trabajadores, pero parece ser el doble para los pepenadores que caminan bajo el sol por las calles de la capital en busca de material reciclable que les genere unos centavos para sobrevivir.

Con un frio increíble que cala los huesos, son las seis de la mañana cuando niños,  jóvenes, ancianos y hasta familias completas se prepararan para “escurgar” las bolsas de basura en la colonia El Hogar de Tegucigalpa y ver si encuentran algo valioso de tanta podredumbre.

Todos de tez trigueña por los fuertes rayos de sol y la piel reseca por el terrible viento que los azota sin piedad a los que se enfrentan día a día, unidos por el mismo objetivo de llenar esta vez el costal con latas o botellas para ser vendidas en los mercados.

Resalta don José Cruz, de 70 años, el más anciano de todos rodeados de fuertes olores de comida descompuesta, y desperdicios de todo un poco como se imaginaran, nada agradable para un ser humano y mucho menos para una persona de la tercera edad.

 

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Las bolsas de basura se convierten en un “trofeo” que se pelean perros, niños, mujeres y hombres; todos en la lucha de su sobrevivencia.

La euforia no se hace esperar…. para ser sumergidos en las bolsas o en el mismo contenedor, como si fuera una linda y hermosa “playa” donde se pueden dar un chapuzón, pero es tan solo el depósito de la basura.

DIOS ES BUENO

Es un trabajo distinto, gente que selecciona lo mejor de lo peor, y que le dan lecciones de vida día con día, tal vez  en estos momentos te estás quejando por una cosa insignificante, pero estas personas aseguran tener un Dios bueno.

Así lo aseguró don “Joche”, quien cuenta que lleva 40 años como pepenador. “Mi Dios no me abandona y siempre provee latas para vender”

Siendo esa su única fuente de trabajo para mantener a sus dos nietos: “Chucho”, como cariñosamente lo llama, y Calixto.

Los días buenos -señala-, vende más de dos sacos y hace una ganancia de cien lempiras, pero hay días que solo hace 10 a 15 lempiras pero siempre tiene para una tortilla.

 

ÁNGELES EN LA TIERRA

Así llama don José a los vecinos de Residencial El Hogar que lo ayudan con los “cipotes” asegurando que le dan comida y ropa para sus nietos.

“A veces me dicen que me van a  regalar agua para bañarme y tomar, pero cuando no me dan pasan hasta 6 días y no nos bañamos”.

Y así se dieron las siete de la mañana y don José con una expresión agridulce, salió de la colonia con un costal lleno de latas y con una convicción de que su Dios una vez más lo iba a bendecir.

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