El camino de la Policía Nacional para recobrar el prestigio, la credibilidad y la confianza en la población es largo. Larguísimo.
Sin embargo, muchos agentes y oficiales honran diariamente el uniforme y nos dan lecciones de heroísmo, sin importar que sus vidas estén en riesgo.
Así como criticamos a los malos chepos (término despectivo para los miembros de la institución que andan en malos pasos), debemos aplaudir acciones como las de varios efectivos de la Policía Nacional que pusieron quietos a dos rascuaches-rateros-uñas largas que se subieron a asaltar a un bus de ruta urbana.
El hecho fue publicado la semana pasada en los medios de comunicación, pero muy pocos elogiaron la actitud de los policías.
Fue en el bule de las Fuerzas Armadas, cerca del Metro Mall.
Los policías se bajaron de la patrulla, cruzaron el bulevar y sometieron a los ladrones. ¡Vaya huevos de muchachos! Pues bien pudieron ser recibidos a balazos.
“Todavía hay policías honrados y al servicio de la comunidad”, dijo un señor, mientras recuperaba el color del susto.
Hasta el día de hoy no sabemos los nombres de los valientes agentes que evitaron el asalto.
Así como hay muchas quejas y denuncias contra los malos policías, también hay muchas historias que merecen ser contadas por su heroicidad.
Nuestro respeto a los héroes de esta historia. Más policías como ustedes es lo que necesita el país.
















