El muchacho limpia el ventanal, mientras a pocos metros, debajo de un semáforo, niños y adultos se acercan a los vehículos, con trapos y limpia parabrisas en las manos.
Bryan René Flores, de 25 años, deja pulido el ventanal, ajeno al griterío de la calle.
Luego cruza por una puerta de marcos rojos y continúa con su faena. Cada día, y con orgullo, barre y trapea el piso y sacude el polvo de las mesas del restaurante Burguer King del bulevar Juan Pablo II.
Como no puede hablar, es su madre, Ana Zúniga, la que cuenta la heroica historia de su hijo.
“Bryan nació con problemas de retardo infantil -cuenta-. Empezó a caminar hasta los diez años”.
La familia era tan pobre que la “cuna” de Bryan era una carreta de esas que usan los albañiles. En lugar de colchón le ponían cartones.

“Mi niño… Mi niño… Porque para mí siempre seguirá siendo mi niño, tiene una valentía y una fuerza en su corazón increíble. ¡Es mi inspiración!”, dice doña Ana.
A pesar de sus limitaciones, Bryan -gracias a su inteligencia y fe-, consiguió trabajo en Burguer King a través del programa presidencial CON CHAMBA VIVÍS MEJOR.
Nunca me imaginé que íbamos a vivir un momento así… Es algo realmente que nos ha cambiado la vida -dice doña Ana.
Con la voz entrecortada, cuenta que Bryan usó parte de su primer sueldo para comprarse un par de zapatos y tela para pantalón.
Doña Ana hace un alto en su relato.
La emoción la hace llorar.
“Ese día yo estaba enferma del azúcar y en el Seguro Social no había medicamentos, pero Bryan me los compró. ¡Tengo el mejor hijo del mundo!”, dice.
Nada detiene a Bryan, quien es hincha del Real Madrid y se divierte en sus ratos libres jugando carritos o armando casas con legos de colores.
“También le gusta jugar pelota”, cuenta su madre.
Y allí, en las calles de la colonia Izaguirre de Tegucigalpa, Bryan, el hombre con alma de niño, corre como lo que es: UN CAMPEÓN.
s
s
















