Pasó el 14 d febrero…pero el amor persiste. Como la de estos dos ancianos anónimos que caminan por una calle que también es anónima.
¿A quién no le gustaría tener un amor así, uno de esos que dura para toda la vida?
¡Hasta que la muerte los separe!
En las buenas y más aun en las malas.
¿Cuántos problemas habrán pasado durante tantos años juntos? ¿Cuántas discusiones? ¿Cuántos días en los que hubo silencios prolongados e incómodos?
Y miralos, dos que son uno, como un buque sólido que se hace paso en medio de las tempestades y llega a puerto seguro.
Ella y él; él y ella. ELLOS. Sí, porque dejaron de ser dos para convertirse en un solo cuerpo.
¿Para dónde van? Nadie lo sabe. ¿Cómo se llaman? Es un misterio. ¿Qué llevarán en ese saco sucio y en esa pequeña bolsa? Lo más seguro es que sus pocas pertenencias materiales.
Los zapatos gastados y viejos, y muy viejos. Los pies que se arrastran con lentitud por la acera, casi en cámara lenta. La mirada del anciano fija en algo. ¿Será una banca para descansar? ¿O un basurero donde hurgarán para ver qué encuentran?
Mil veranos vividos, millones de inviernos juntos. Y al final, gracias al amor, para ellos siempre será primavera aunque sea otoño.
A quién no le gustaría tener un amor así…
















