Dejaremos que sea LAURA GISELLE BURGOS la que cuente esta historia de solidaridad, amor por el prójimo y desprendimiento. “Que tu mano derecha no sepa lo que hizo la izquierda”, pero compartimos este relato porque nos devuelve un poco la fe en que las cosas en este país pueden cambiar.
“El día de hoy fui testigo de un gran gesto de servicio y amor al prójimo:
Un niño y un señor se acercaron a pedir dinero en un restaurante en Cortés. Nadie les extendió un poco de efectivo, inclusive yo misma no lo hice, pero al llegar ellos donde un policía, él les dijo con autoridad: “Siéntense ahí” y ellos dudosos no sabían qué hacer y cuando observaron que el policía pedía comidas para ellos inmediatamente sus rostros cambiaron a un rostro de felicidad.
Con pequeños gestos podemos hacer mucho por alguien y por los que más necesitan.
¡Qué bello gesto! No pude evitar pedir una fotografía al SEÑOR POLICÍA.
¿Y saben? No todos los policías son iguales… En Honduras hay policías buenos como este. Un aplauso para este hombre y aprendamos de esta lección”.

















