Como The Beatles o el Che Guevara, Johan Cruyff fue un revolucionario. Como un mesías de pelo largo y túnica naranja, multiplicó los pases al hueco y de taquito, los quiebres electrizantes y la rebeldía dentro de la cancha de juego.
En el fútbol hay un AC y DC: Antes de Cruyff, después de Cruyff.
Porque las cosas nunca fueron igual gracias a él.
Su muerte tocó a millones alrededor del mundo. Por eso no fue de extrañar que a Baruc Selim -uno de los mejores en el arte ubano del país-, su propio padre le pidió que le rindiera un homenaje a Cruyff.
Y así lo hizo.
“Fue una petición de mi padre , ya que él admiraba su forma de jugar y en la manera en que Johan Cruyff miraba el fútbol”, explica Baruc. “¡Cómo le decía que no, je, je, je!”.
Baruc decidió dibujar al Cruyff joven que revolucionó el fútbol -por eso es que decimos que fue como The Beatles o el Che-, en su época de figura del Ajax y de la selección holandesa, la llamada NARANJA MECÁNICA.
De 1 a 3 de la tarde -“Me comí ese solazo”, ríe Baruc-, le tomó pintar a Cruyff en una pared cercana al hotel Primavera de San Pedro Sula, cerca de la cordillera del Merendón.
Algunas personas (siempre hay cabezas de ladrillo), criticaron a Baruc por elaborar el retrato de un jugador extranjero. Da risa, pero es cierto.
“Es solo una manera de representar el respeto que podemos tener por personas como Johan Cruyff , así como otros personajes que marcan una diferencia en la historia”, dice Baruc, que en la fotografía aparece de camiseta amarilla. A su lado está su hermano Carlos.
“No entiendo por qué alguna gente se ha molestado, porque pinté a Cruyff -dice Baruc-. Así somos los seres humanos; deberíamos quitarnos el pensamiento de las fronteras, pues el fútbol lo disfruta todo el mundo”.
Pero no es de pararles BOLA. Lo mejor es agarrar la BOLA y tirarse una PARED con ese Johan Cruyff que parece tan vivo e inmortal en una PARED cerca a la cordillera del Merendón…
















