Fue una pregunta de campeón a campeón. “¿Te vas a ir o vas a pensar si peleás con el Canelo Álvarez?”, le dijo Julio César Chávez, el legendario campeón mexicano y comentarista de TV Azteca, a Manny Pacquiao.
El filipino sonrió y dijo: “Lo voy a pensar, lo voy a pensar”.
Tenía sudor en el rostro y un nuevo cinturón -el de la Organización Mundial de Boxeo en categoría welter-. Es su onceavo título en ocho categorías.
Unos minutos después, sin embargo, durante la conferencia de prensa, dijo: “Estoy retirado. Gracias al boxeo por todo lo que me dio. Ahora me dedicaré a trabajar por los más pobres de mi amada filipinas”.
El próximo mes, el Pacman se presentará como candidato al senado, y todo parece indicar que ganará un puesto.
Contra Timothey Bradley tuvo chispazos del Manny Pacquiao del pasado: veloz, agresivo, con combinaciones rápidas, bam, bam, bam, de izquierda-derecha-izquierda-, y movimientos laterales y de cintura.
Eso le bastó para ganar de manera unánime y con la misma puntuación en las tarjetas de los tres jueces: 106-110-.
Manny tumbó en dos ocasiones a Bradley (séptimo y noveno round, aunque el primero de ellos lució más como un resbalón).
El mejor round de Bradley fue en el octavo, cuando logró hacer retroceder a Pacquiao con duros golpes.
Fue la tercera vez que se enfrentaron. En la primera, los jueces, en uno de los peores fallos de la historia, le dieron el gane a Bradley; en la segunda ganó el filipino por decisión unánime.
¿Cuánto billete ganaron por esta pelea?
Pacquiao: veinte millones de dólares.
Bradley: cuatro millones de dólares.
¿Cuántos golpes conectaron?
Pacquiao: 122 golpes de 439 que lanzó (28 por ciento de efectividad).
Bradley: 99 golpes de 302 que lanzó (33 por ciento).
Así que Manny se va del boxeo como lo que es: un campeón. Habrá que ver qué hace cuando le empiecen a picar los nudillos.























