(Hoy se cumplen 400 años del fallecimiento de Miguel de Cervantes, autor del que es, a mi criterio, el mejor libro de la historia: EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA. ¿Cómo serían las aventuras del famoso caballero contadas así como hablamos los hondureños? A continuación hago el intento…).
En un PIJALILLO de Honduras, allá en una CHOLA que SEPA JUDAS dónde quedaba, vivía un MAISTRO que era PIJE´de loco.
El MAN quedó SOBADO de tanto CLAVARSE libros de caballería, pero solo ese vicio tenía, ya que no le gustaban LA BIRRIA ni el WIPER ni echarse los CIRIOS. Ya casi ni ECHABA HUMO de tanto leer y se le secó el MORRO.
Se llamaba Don Quijote y ya estaba medio RUCO, tenía un CACHIMBAZAL de años, y yo creo que ya no se le PARAGUAY y ya no podía MANDAR GAS, y era todo CATRECO y CHOCO, con unas CANILLAS que le TRONABAN de huesudas y unas PATAS largas como una lancha. Al parecer calzaba 14 en sus CACHOS.
Un CHUCHO AGUACATERO y un caballo era todo lo que poseía.
Al FREGADO este se le ocurrió de repente que se había convertido en todo un caballero, de esos MACIZOS que se TRAMPAN MACETA con cualquier, y se creía el MERO QUESO con el CHUZO en la mano.
Don Quijote estaba ENCULADO de una CIPOTA que él se imaginaba que era tremendo CUERO-FORRO-CHETO-RABO, pero que en realidad, uy, la mera FEYUCA, como ver morir a un pariente.

Con el tiempo, Don Quijote se PAJEÓ a un BRODER que se cargaba una PETACA DE MIEDO y grandes LLANTAS. Su nombre: Sancho Panza, y solo le interesaba el BIYUYO, porque era el TATA de un REGUERO de CHIGUINES que andaban CHUÑAS.
Aún así se hicieron grandes ALEROS.
En una de sus primera aventuras, Don Quijote pensó que unos molinos de viento tremenda PIPAS eran monstruos encantados y cuando quiso atacarlos con su lanza, salió volando y se pego su buen PLATANAZO y quedó con las JACHAS llenas de sangre, y tuvo que tomar tecitos para el dolor en el BUTUTE.
Otra vez lo MARIMBEARON unos MENES que iban a vender telas al MERCURIO.
Le dieron tantos SOPAPOS que quedó todo DUNDO, AHUEVADO y HECHO PORRA, y CUTEÓ (o SEYA, LLAMÓ A HUGO) y mejor dijo ALLÍ NOS VIDRIOS y SALIÓ HECHO UN CUETE, todo DESMANGADO, y después de eso anduvo CHIVAS y CON LAS ANTENAS PARADAS porque ya demasiados golpes en la BEMBA había recibido.
Don Quijote, sin embargo, no quiso dejar de ser el caballero que les hiciera justica a los más humildes, y se la pasaba de GUACHIMÁN.
Al pobre Sancho le tocaba YUCA de tanto ANDAR A PINCEL, porque de remate siempre estaban HULE, PALMADOS.
Lo bueno es que nunca se encontraron a ningún CHAFA o CHEPO que les pidieran MORDIDA, porque apenas andaban unas cuantas VARAS.
Eso sí, Sancho era el mero GUEVÓN y se cargaba una CHOYA que para qué les cuento.
La ONDA es que a Don Quijote le ENCAMPANABA METERSE A PEDOS y a MACANEOS de ESTANCO.
Aunque después de PIJINEAR GRUESO, Don Quijote se QUEMÓ y dijo “CHEQUE, PUEJ, ya estuvo MACANUDO tanto CACHIMBEO” y ya dejó de ROLEAR.
Al final, Don Quijote puso los pies sobre la tierra y COLGÓ LOS TACOS en paz.
Esa es más o menos la historia. Parece que es CASACA la mía, pero te juro que no es PERRA.
















