¡Feliz 100 cumple, BRUJO, CIPOTE, CONSTRUCTOR!

Los gritos de Folofo Cueto, el pequeño CIPOTE vendedor de periódicos. El sudor de Andreo Neda mientras pega juntos a otros CONSTRUCTORES los ladrillos del edificio del Banco Central. El dolor que nos provocó el injusto fusilamiento de los hermano Cipriano y Doroteo Cano, acusados de ser LOS BRUJOS DE ILAMATEPEQUE.

O la PRISIÓN VERDE de los campos bananeros en los que Máximo Luján luchaba frente al poder de las transnacionales gringas.

Jacinta Peralta, El Señor de la Sierra, El Ñeco…

Todos estos personajes fueron creados por la imaginación de RAMÓN AMAYA AMADOR, el escritor cuya icónica fotografía con la boina negra, mientras ve a su futuro en el que los pobres ya no serán explotados, es una de las más famosas en la historia del país

En nuestra infancia hubo pelota; pero también tardes imborrables en las que leíamos las noveles de quien es, sin duda alguna, el escritor más querido de Honduras. Hoy, www.radiohouse.hn rinde un humilde homenaje con algunas curiosidades y datos poco conocidos de RAMÓN AMAYA AMADOR.

HIJO DE CURA: Era hijo natural de Isabel Amaya, de oficio costurera. Le gustaba el teatro, la poesía y las novelas. Su papá fue Guillermo R. Amador, cura de Olanchito, y quien moriría ahogado en los alrededores de Morolica, Choluteca.

SU OTRO NOMBRE ES…: Pedro Ramón Amaya Amador, y nació en Olanchito, Yoro, el 29 de abril de 1916.

SUS ESTUDIOS: Debido a problemas económicos solo pudo llegar a primer curso en el colegio Manuel Bonilla de La Ceiba.

FÚTBOL: Fue defensa del club Aguán de Olanchito.

FÍSICO: Era de mediana estatura. Trigueño. Fornido. De voz ronca y fuerte,

PIJINERO: Amigos de la infancia recordaban que Pedro Ramón “Salía de vacilón en las noches de luna, en serenatas o fiestas tradicionales. De adolescente empieza a beber”.

ESPOSA: Se casa el 19 de enero de 1957  con Regina Arminda Fúnez, enfermera a quien conoce en un hospital de Córdoba, Argentina.

PERIODISTA: Entre 1941 y 1942 trabaja en diario El Atlántico. El salario apenas le ajustaba para pagar el alquiler del cuarto y su comida. “Vivo en medio de la pobreza… ¿Y qué?”, diría Amaya Amador.

SUS PRIMEROS LIBROS FUERON: Tata Viejo (perdido) y La Molienda (inédito). Ambos son muy pocos conocidos en Honduras. También está Carbón, obra de la que apenas se conocen algunos fragmentos.

POESÍA: Aunque prefería escribir novelas, en su legado hay poemas como Visión de Carnaval, Convéncete, En mi alma floreces, Charlando con mi pipa, Noche Bohemia y Eterna Pregunta.

DIRIGENTE DEL VIDA: Con el seudónimo de Gil de Castro, Pedro Ramón escribió crónicas deportivas en La Ceiba. Fue miembro honorario del Club Vida de La Ceiba.

IDEOLOGÍA: Desarrolla su visión comunista en el semanario Alerta de Olanchito.

PRISIÓN VERDE: Estaba escrito originalmente en versos. “Me enseñó el manuscrito y le dije: No escribas en versos. Tú no sirves para eso. Tus versos son muy malos´. Lejos de molestarse, aceptó el consejo y luego escribió la obra en prosa”, diría el periodista Dionisio Romero Narváez.

CUARTO BRUJO: Así bautizó Ramón Amaya Amador el pequeño rincón donde escribía.

APARECE PRISIÓN VERDE: Los dos primeros capítulos fueron publicados el miércoles 5 de diciembre de 1945 en el semanario Alerta.

JODÁS MINGO: Amaya Amador estaba echándose sus tragos con su amigo Domingo Urbina, dueño del Salón Astoria, cuando vio una caja llena de libros de Prisión Verde que él le había enviado desde México años atrás.

-¿Por qué no lo has vendido? -le preguntó Pedro Ramón.

-¿Querés que me jodan por vender este libro prohibido? -fue la respuesta.

-Jodás, Mingo, con esa cara que tenés nadie puede creer que sos comunista -respondió Pedro Ramón.

PELEONERO: “Con los tragos se alteraba y alzaba la voz”, le dijo su sobrina Estilista Cano al intelectual Juan Ramón Martínez.

PRISIÓN VERDE LIBRO: Los primeros cinco mil ejemplares de Prisión Verde salieron a la venta el 28 de febrero de 1950.

GUATEMALA: Debido a su militancia de izquierda en Honduras, debe huir a Guatemala, país que vive una transformación gracias al gobierno de Arbenz. Cuando Arbenz cayó por un golpe de Estado orquestado por Estados Unidos, Amaya Amador se sumó a los revolucionarios que agarraron las armas para hacerle frente a la dictadura.

COMO MEL: Luego del golpe de Estado en Guatemala, Amaya Amador estuvo casi dos meses asilado en la embajada de Argentina de Guatemala.

EN CASITA: Luego de un tiempo en la Argentina, regresa a Honduras el 19 de mayo de 1957.

¡CASI LO MATAN! En Tegucigalpa, luego de su jornada de trabajo en diario El Cronista, fue agredido por varios desconocidos. La nota de El Cronista diría que ” Nuestro redactor Ramón Amaya Amador iba a medianoche para su casa cuando inesperadamente sufrió una agresión.

El compañero pudo aguantar la racha de sopapos por un buen tiempo hasta que ya no pudo resistir. Protestamos por lo sucedido”.

A DIETA: Sufre de ácido úrico y los doctores le prohíben varias cosas. “Lo que más me molesta de esta dieta es que no hay nada de cerveza”, diría. Amaya Amador.

CARLOS: Así le puso a su hijo en homenaje a Carlos Marx.

SENCILLO: “Cuando lo conocí me impresionó por su humildad y por su evidente espíritu fraterno y afán de servicio”. Así lo recordaba Noemí de Ramos Bejarano, secretario general del Partido Comunista de Honduras.

A EUROPA: El Partido Comunista de Honduras recibe una invitación para enviar a un periodista suyo para que forme parte de la planilla de redactores de la Revista Internacional. Amaya Amador es el escogido.

NACIONALISTAS HIJOS DE…: En el acto de la inauguración de la energía eléctrica en Olanchito, Amaya Amador lanza un breve discurso: “No soy orador y lo único que sé hacer bien es escribir. Pero como quieren que les diga algo se los voy a decir: ´Los cachurecos son unos hijos de puta”.

ÚLTIMA NOCHE EN TEGUS: Horas antes del viaje a Checoslovaquia, tomó guaro, whisky y cerveza en su casa con varios de sus amigos. A Europa viajaría con su esposa y sus dos hijos: Aixa y Carlos.

FATALIDAD:  “Esta es nuestra última noche en Tegucigalpa. ¿Hasta cuándo retornaremos a ella y en qué condiciones? Ni siquiera lo podría predecir porque el futuro es un enigma”, escribió en su diario el 19 de abril de 1949.

CIPOTES: “Cipotes es una buena historia, bastante bien escrita, pero puede ser mejorada porque tiene fallas”, le dijo el escritor Longino Becerra a Amaya Amador.

Su respuesta fue: “Bueno, hijo de puta… ¿Sos vos el novelista o soy yo? Cuando escribí Prisión Verde no ocupé tu ayuda ni de tus colegas profesorcitos de mierda. ¡No me jodás”.

MUERTE: El 24 de noviembre de 1966, a la edad de 50 años, muere Ramón Amaya Amador, luego que el avión en el que viajaba se estrellara en una colina de cerca de Vratislava, Checoslovaquia.

ESPOSA: “No puedo pensar, no me parece real su desaparición. Ha sido un golpe inesperado, fatal. ¡Es horrible todo esto!”, diría Regina Arminda en una carta a un amigo.