He visto tantas personas decir que comen y beben porque igual: “De algo nos vamos a morir”, la cosa es que cuando la ven “tile” se ponen hacer cosas extremas pensando que los malos hábitos practicados durante todo una vida se cortan de una sola vez y no es así.
Me encontré un estudio científico de la Universidad de Carolina del Norte en Estados Unidos, publicada en la versión en inglés en la revista Trends in Molecular Medicine, donde afirma que existen factores ambientales, sustancias toxicas que provocan una descomunal aceleración en el proceso de envejecimiento del cuerpo humano disminuyendo considerablemente la oportunidad de llegar viejos, el estudio menciona las cinco razones más dañinas para acabar con nuestra vida:
Tabaco:
Es sin duda la sustancia más tóxica y más dañina que el humano puede consumir. El humo del cigarro desarrolla unas 4000 sustancias tóxicas. Las personas que fuman a diario reducen la esperanza de vida en 7 años, pero, es la misma cantidad de años para los fumadores pasivos. Las sustancias contenidas en el humo como el monóxido de carbono o la nicotina, producen daños irreversibles a nuestro ADN.

Sol:
Los rayos solares son científicamente comprobado que aceleran el envejecimiento de la piel, además provoca cáncer muy agresivo en la piel. Aunque parezca nocivo andar asoleándose como loco, los rayos infrarrojos del sol ocasionan la sensación de calor son los que se encargan de envejecer a pasos muy rápidos la piel y están asociados a un acortamiento de esperanza de vida y enfermedades neurológicas degenerativas.

Arsénico y Benceno:
Ambos químicos disminuyen la capacidad del ADN de auto repararse, la segunda que se encuentra en el humo que producen los carros por el escape y en el humo del cigarro limita la producción de cromosomas y esto afecta directamente una vida longeva.

Obesidad:
Estar pasado de peso o gordo, está ligado directamente a la diabetes, a enfermedades del corazón, a cáncer y aceleran el envejecimiento casi un 30% de lo normal.

Estrés:
Aunque no sea una sustancia, es un aliado poderoso del envejecimiento prematuro. El mismo estudio demostró que el estrés en baja dosis, puede ser hasta positivo, pero, si es mucho, provoca una disminución excesiva en las defensas, un aumento de enfermedades cárdio vasculares, impacto negativo en la memoria.

Quizá si cambiamos nuestros malos hábitos, un poco de ejercicio y de plano, dejar de fumar, la situación mejoraría considerablemente.






















