Este estudio pone los pelos de punta, realmente la violencia dirigida hacia los niños está haciendo estragos a nivel mundial.
Cuanto más usamos el castigo físico para los niños, más probabilidades existen que terminen encarando a sus padres y se comporten de manera antisocial en su crecimiento, desarrollen agresividad, problemas de salud e incluso dificultades cognitivas. Así pues, cualquier golpe que se le da a un niño sería un problema grave.
Es la conclusión de un estudio científico realizado por expertos en la Universidad de Austin, Texas, analizaron datos correspondientes a 50 años de estudios en las que participaron más de 160,000 niños.
Dicho estudio publicado en la revista: Journal of Family Psychology, es según sus autores el análisis más completo hasta la fecha que se ha realizado en torno a los castigos con golpes a los niños, estos golpes van desde palmadas en las pompas, brazos y piernas, los científicos descartaron todo castigo con objetos. O castigos físicos más graves.
“Nuestro análisis se centra en lo que la mayoría de los estadounidenses reconocerían como nalgadas, y no en comportamientos potencialmente abusivos”, explica en el sitio web de su centro universitario Elizabeth Gershoff, profesora asociada de Desarrollo Humano y Ciencias de la Familia en la Universidad de Texas en Austin. “Nos hemos encontrado con que dar golpes estaba asociado con resultados perjudiciales e inesperados y, sin embargo, no se asoció con un mayor cumplimiento inmediato o a largo plazo (de las normas de los padres), que es lo que los progenitores esperan cuando deciden disciplinar a sus hijos”.

El estudio concluye que los efectos son a largo plazo, los niños “disciplinados” con castigos físicos son más propensos a la violencia y a exhibir un comportamiento antisocial. Así mismo, ya siendo padres, castigaron con mayor violencia a sus hijos poniendo en evidencia que el mal hábito se transmite de generación en generación.
Por tanto el castigo físico está asociado con problemas perjudiciales para la vida de los niños, por tanto las nalgadas están vinculadas a reproducir los mismos resultados negativos, el castigo físico por leve que sea, produce una ola de acciones que degeneraran la conducta de los niños en su crecimiento. No producen nada positivo.
Una cifra que me pone de correr, es que el Estado Mundial de la Infancia en 2014, publicó que más del 80% de los niños entre 2 y 15 años habían sido sometidos a la disciplina violenta, acciones que dañan el comportamiento y el desarrollo de los niños.
Espero que este estudio nos haga reflexionar a todos los que somos padres de familia y cambiemos la manera de disciplinar a nuestros hijos, aplica a la perfección el dicho: “Violencia genera más violencia”, por eso debemos buscar nuevas formas para disciplinar de forma positiva y no impositiva.




























