Marlen: la madre que vive de botellas y aluminio

Marlen y sus hijos ganándose la vida.

Mientras iba rumbo a casa hace algunos días, encontré a una señora que caminaba bajo un sol abrasador, me llamó la atención que iba con tres pequeños. De más o menos cinco o seis años, otro quizá de unos tres y un niño que iba cómodamente sentado en un coche, de un año tal vez.

Pude fijarme que la niña  más grande llevaba una bolsa transparente llena de latas y botellas, pasé de largo. Tres cuadras más adelante decidí regresar, hacer unas cuantas fotos sin que se dieran cuenta. Para mi sorpresa la señora se percató que le estaba tomando fotos, me preguntó: ¿Por qué nos toma fotos?. Me bajé del carro, platiqué con ella unos minutos y esto fue más o menos las palabras que cruzamos aquel día.

Hola, me llamo Herman Ruiz, disculpe que le haya tomado fotos sin avisar. Trabajo en RadioHouse, es una revista virtual y me llamó la atención verla con sus niños empujando el coche y los chiquitines ayudándole con las botellas. Cuénteme. ¿Cómo se llama? ¿Qué hace?

Me llamo Marlen Salgado, tengo 4 hijos, uno ya tiene 18 y trabaja lavando carros, lo que gana lo usa para estudiar, porque siempre le digo que estudie para que sea alguien en la vida y que nos ayude más adelante.

Estos tres siempre me acompañan a recoger botellas o aluminio, lo vendo todos los días, con ese dinerito comemos”.

¿Cuánto dinero hace vendiendo eso?

“No mucho. Pero, peor es nada. 45 Lempiras diarios. De ahí compro la comida del día, en días buenos, hago 60 o 70 Lempiras”.

¿Por qué la acompañan sus hijos?

“Porque no tengo quien me los cuide y si los dejo solos van aprender cosas de la calle y no quiero eso para ellos. Prefiero que se anden asoleando conmigo, pero, aprenden cosas buenas, a trabajar y que vean que la comida cuesta”.

Gracias Marlen, no le quito más tiempo.

Así aprendí una de las lecciones de vida más importantes: “Aprender cosas buenas, trabajar y que la comida cuesta”.

Probablemente ya lo sabía, pero, cala más profundo cuando tenes una señora con tres hijos, luchando diariamente por salir adelante. Buscando una oportunidad en un país donde son raras y contadas, en el país que cada día cuesta más vivir.

¿Cuántas Marlen existirán en nuestra Honduras? Ahora entiendo lo que me dijo Carlos Rubén Fernández. “Como soy ciego, no me dejo deslumbrar por falsos brillos. La sociedad está equivocada, admira a quien no tiene que ser admirado y los que deben ser admirados, no los toman en cuenta”.

Mi admiración y respeto para todas las “Marlen” que luchan día a día para llevar comida a su casa, sin esto, todo lo demás es irrelevante.

¡Feliz día de la Madre Marlen! ¡Dios te de la luz que necesita tu vida y la de tus hijos!

Marlen y sus hijos ganándose la vida.
Marlen y sus hijos ganándose la vida.