Conmovedora carta de un guachimán: ¡No tengo derecho a nada!

Con esas mismas manos callosas con las agarra el machete día y noche escribe una carta. Despacio, casi con nerviosismo.

Se llama don José. Es vigilante o celador. O, como le llamamos popularmente en Honduras, guachimán.

La próxima vez que nos vayamos a quejar de nuestro trabajo, pensemos en él, que arriesga su vida para cuidar la de los demás en una residencial de clase alta en la zona sur de Tegucigalpa.

Bajo su propio riesgo y, sobre todo… ¡A la mano de Dios!

Aquí, lo que escribió don José:

“Licdo. En este trabajo no reconocen los siguientes derechos laborales:

  1. No hay Seguro Social.
  2. No hay seguro de vida.
  3. No hay pago del catorceavo mes de salario.
  4. No hay pago de aguinaldo.
  5. No hay vacaciones ni pago de las mismas.
  6. No hay pago de días feriados trabajados.
  7. No hay pago de horas extras por jornada extraordinaria.
  8. Las jornadas de trabajo son de 12 16 y 24 horas. Con tan solo un día libre a la semana. Por ejemplo, aquí donde trabajo el horario es de 7:00 am a 10:00 pm. Con un pago de 5,800 Lempiras. Menor al salario mínimo.
  9. Si una persona que trabaja como yo, en seguridad, si se enferma o se enferma mi familia, los gastos médicos corren por mi propia cuenta. El patrono no se hace responsable.
  10. No nos pagan el salario mínimo.
  11. No han aplicado la nueva tabla del salario mínimo autorizado por el gobierno central.
  12. Siempre que solicitan a la empresa para la cual trabajo sobre el número de empleados de cada empresa, estos, se rehúsan a darlo con un número no real, para que no exijan la aplicación de la nueva tabla.

Creo que todas las empresas que al momento de hacer un contrato para la gente de seguridad, le exijan una clausula donde se comprometan hacer efectivo todos los derechos de los empleados de la seguridad.

Necesitamos que alguien nos ayude, nuestro trabajo es arriesgado, quizá algún diputado pueda interceder por nosotros, ya que las empresas se han lucrado por muchos años de este rubro y a los trabajadores de la seguridad nos han explotado, amenazándonos con despedirnos y denunciarnos por alguna cosa inventada en caso, pidamos nuestros derechos”.

No tengo nada más para agregar, solo un consejo para todos los lectores. No se ponga a pelear con los vigilantes, están mucho tiempo bajo estrés, sin derecho a nada y están tratando de llevar una vida honesta para poder colaborar con su familia. 

carta1
De puño y letra de un humilde hondureño que arriesga su vida para cuidar la de los demás.

 

carta2
Los vigilantes ni siquiera ganan el salario mínimo.