La mano derecha arrugada y venosa extendida en esta foto de SERGIO MONTERO. Es una esquina de la capital. Unas monedas, un lempira, cualquier cantidad es una fortuna.
Círculo vicioso que nunca termina. La pobreza económica, las miserias humanas. ¿Y los hijos? ¿Y los nietos? ¿Por qué la han abandonado?
Es una escena que se repite mil veces.
En las esquina de los semáforos, donde pocas ventanas se bajan. En las aceras, cerca de las iglesias, donde uno voltea a ver hacia otro lado, acelera el paso o esquiva a los mendigos como si estos fuesen estorbos.
No basta con poner una carita triste en e Facebook o escribir “pobrecita”. ¡Hay que actuar!
Ella extiende las manos. Las de las demás personas no…
















