“La tecnología le ha venido a dar un giro dramático a la sociedad y amenaza, entre otras cosas, a las librerías”.
Al menos eso era lo que yo pensaba al momento de plantear este trabajo. Pero unos minutos después me enteré de lo equivocado que estaba.

Fui a la avenida Cervantes y allí me encontré con una de las librerías más famosas del centro de la capital: La Soto.

Para doña Irma Soto, la tecnología ha venido a golpear a las librerías en el campo estudiantil. “Los cipotes prefieren leer los textos de la U en sus tabletas, pero los libros nacionales que piden en español en colegio y universidades siguen vivos, aquí vienen historiadores a presentar sus libros y tenemos libros para todos los gustos”, afirmó.
¿Cuáles son los más buscados?
Aquí los que más buscan son de Gabriel García Márquez y Paulo Coelho -dice doña Irma.
“No es lo mismo leer un libro en Ipad que tocar sus hojas y pasar sus páginas al momento de finalizar el último párrafo”, explica un comprador.

Un verdadero recinto de cultura y versos infinitos son los pasillos y estantes de la librería Navarro. Biografías, fantasías, ciencia ficción y si quiere aprender más sobre cómo ser un “power” en la cama, pues está en el lugar correcto.

Doña Maldonado ha visto pasar miles de jóvenes y adultos por estos pasillos.
“Esta nueva temporada de lectores son pocos los que han cambiado los libros por la tecnología, el público adulto sigue prefiriendo el libro de literatura y de historia, los jóvenes vienen más por la fantasía, las fabulas, biografías o libros basados en algo, la tecnología, aunque siempre afecta porque es más cómodo descargar un PDF”, señala.
Hitler, Pablo Escobar, El Che Guevara, Fidel Castro y muchas personalidades más son los rostros que engalanan las portadas de diferentes libros en esta ancestral librería.
¿La tecnología ha golpeado estos centros?
Sí, pero no mucho, nuestro público está canalizado ya, ahora que los libros son llevados al cine la gente los busca más porque la película no lleva exactamente todo lo de los libros -dice.

Terminamos nuestro recorrido en la popular “Guaymuras, donde pudimos observar a varios compradores que abrían los libros antes de decidirse a comprarlos.


Para Venus Rivera, una de las personas que atiene en la Guaymuras, la tecnología solo ha venido a entorpecer al joven, porque prefiere meterle una recarga que comprar un libro de cien o de ochenta lempiras.
“El problema es que ya no leemos, el problema es la falta de educación y hábitos para la lectura, un libro es para toda la vida y una recarga solo nos dura un día o tres”, señala.
“Para viajar lejos no hay mejor nave que un libro”, dicen por allí. Y es verdad.










