Entre el mercadeo y la música, Eduardo Umanzor nos habla de su vida

La comunidad artística en nuestro país poco a poco va creciendo. Música, arte, literatura y muchas otras ramas más tienen exponentes apasionados y un tanto locos por hacer crecer su disciplina en un país donde a muchos se les han cerrado las puertas y frustrado los sueños.

La Musa se convirtió en la locación para una buena plática con el músico hondureño Eduardo Umanzor radicado en San Pedro Sula, con su fiel acompañante; su guitarra, nos contó sobre su pasado, presente y futuro. En el cual esperamos verlo con buen material como ya estamos acostumbrados. Mientras tanto lo podemos ver como vos y como yo trabajando y dedicándose a su otra pasión; el mercadeo.

¡COMENCEMOS!

 

¿En qué momento te encontrás profesionalmente?

El último material que lancé fue para el 2014, para la Copa Mundo de Brasil. Después de eso estuve tocando bastante, prácticamente el resto de ese año y 2015 también. Había apostado por salir del país gracias a una oportunidad de firmar un contrato con un sello independiente en Estados Unidos. Lamentablemente eso no se dio y opté por un plan b de manera momentánea. Me di la oportunidad de trabajar en la empresa donde estoy ahora.

¿A qué te dedicás?

Soy «Mercadoloco» ja, ja, ja. Me tomé el tiempo para aprender nuevas cosas y tenía 7 años viviendo de la música. Ya necesitaba un «break» de tener mis huevos en una sola canasta. Necesitaba desarrollar otras habilidades y ahora me desarrollo en ese rubro.

¿Te cansaste de buscar ese sueño?

Fueron más que todo las ganas de explorar algo más. De la música jamás me voy a cansar, al menos eso creo yo. Tal vez era cansancio de hacer una sola cosa. Yo necesitaba desarrollar otras habilidades, creo que con eso lo resumo bien. Me encanta la música, me ha definido por mucho tiempo. Al mismo tiempo soy otras cosas más.

Aparte de cantar y tocar la guitarra; ¿Tocas otro instrumento más?

Yo diría que soy más baterista que cantante/ guitarrista. Así comencé en el mundo de la música, así comenzó ese sueño lejano con las ganas de querer ser artista.

¿Así fue como formaste parte de tu primera banda?

Sí. Miraba los conciertos de mis artistas favoritos y sacaba sus canciones. Luego comencé a tocar en la banda con mis primos, practicar en el cuarto de ensayos y duramos 5 años con ellos.

Me fui de mochilero junto a mi mejor amigo a Europa en el 2006, estando allá descubrí otro tipo de música. Igual tenía acceso estando aquí pero por alguna razón no me interesaba. Allá me di cuenta que la música reggae y latina llamaban mucho la atención y me metí en ese rollo. En aquel entonces era bien rockero..

Lo interrumpo; ¿Éramos? ¿Ya no lo sos?

Es que era más. Era de esas etapas rockeras en las que no existe otro tipo de música para vos. «El rock es lo mejor y otro tipo de música no sirve». Así pensaba yo, pero allá comencé a escuchar otro tipo de música y fue el «AJA MOMENT» Ja, ja, ja. Nos preguntamos por qué no estábamos haciendo eso aún.

Nadie más estaba tocando reggae en Honduras, para ese entonces ya había comenzado a escuchar a Manu Chao. Así comencé a escuchar reggae.

Después de esos 2 meses regresamos al país, la banda con mis primos «Roznamú» se estaba desintegrando por sus responsabilidades y decidimos con Erick (mi mejor amigo) empezar otra cosa y lo hicimos en el desaparecido bar Klein Bohemia. Ahí se formaron muchas bandas hondureñas, inclusive Polache comenzó ahí al mismo tiempo que nosotros. Así de broma en broma, nació Montuca Sound System.

¿Fue ese el momento en el que dijiste; yo puedo hacerlo de manera profesional?

Sí, el sueño que tenía desde los 15 años estaba a punto de comenzar. Estuvimos 2 años «jugando» con Montuca, tocando sólo en Klein Bohemia y también nos contrataban para algunas fiestas de cumpleaños. En ese momento yo estaba por hacer mi práctica.

Entré a Cervecería Hondureña y luego cumplí con un segundo contrato, ahí tuve la oportunidad de tener una plaza fija y ahí me dije a mi mismo que eso lo podía hacer en cualquier momento de mi vida, pero era mi momento para cumplir mi sueño. En ese momento tenía 23 años y Montuca vino más en serio.

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¿Cuántas producciones tuvo Montuca?

En realidad ningún disco. Nunca nos interesó el disco, para nosotros era más eficiente (y lo fue) invertir dinero en la grabación de un buen sencillo y moverlo con campaña en los medios y videos musicales. La idea era tener una buena cantidad de sencillos y hacer una compilación para venderlo. Lamentablemente se desintegró después de 6 años en el 2012.

¿Cuál fue el éxito más pegado de Montuca?

«Welcome to San Pedro». Fue el primer sencillo y viene de una historia bonita. Yo sabía que teníamos una buena canción y sabía que al menos la «mara» de San Pedro la va a cantar. Nos tomó por sorpresa el hecho de que todo el país se la sabía.

Cuando surge Montuca, surgen muchas otras bandas al mismo tiempo. ¿Cuál era la clave para mantenerse?

Es verdad, el movimiento era bien interesante en ese entonces porque era bien variado. Comprendía de muchos géneros. Tropa de Baco, Café Guancasco, Vendetta, Diablos Negros que siempre ha estado, Polache, Los Bohemios con uno de sus piques. Es cuestión de innovar.

¿Cuándo te volvemos a ver con nuevo material?

Todo el 2015 y parte de este año he estado tocando acústico. Armé un show acústico con Juan Pablo, mi productor. Precisamente aquí, en La Musa, volví a repuntar. Aquí se convirtió en mi nuevo Klein Bohemia. Otra vez sacaba algo distinto, ya que nadie estaba sacando material de la manera en la que lo hacía yo y luego se puso de moda. Ahora volví a armar la banda porque creo que me voy a tirar por ese lado nuevamente. Me encanta tocar con banda, pero no Montuca.

¿Es difícil ser artista en Honduras?

Si, así como en cualquier lado del mundo. Lo más difícil es ser disciplinado, pero eso es en general.