Como el Little está de moda, a nuestro personaje le pondremos Little Devil. Pequeño Diablo. Es un pandillero. De Tegucigalpa, San Pedro Sula, Villanueva, Choloma, no importa, el lugar es el de menos.
Lleva el rostro tatuado. El alma también. Rifa el barrio, no le teme a nada. Me lo imagino como el que sale en la foto. Y me imagino, también, este diálogo,
-¿Alias? -pregunta el juez.
Little Devil -responde Little Devil.
-¿Desde cuándo sos pandillero?
Desde que tenía 12 años.
-¿Cuántos tatuajes tenés?
Muchos… Hasta en el trasero.
-¿Qué actos delictivos has hecho?
Extorsión, quema de buses, secuestro y posesión ilegal de armas.
-¿Has asesinado?
Negativo. Jamás he palmado a nadie. Bueno, hasta el momento…
-¿Estarías dispuesto a matar?
Si el barrio me dice que sí, claro.
-¿Hace cuánto estás preso?
Desde 2015.
-¿Edad?
17.
-Por allí hubiéramos empezado. Entonces quedás en libertad.
Ah -titubea Little Devil, sorprendido.
-Sos menor de edad. Te vamos a dejar ir, pero portate bien, ¿ok?
¡Simón!
-Ah, pero una cosa.
¿Qué cosa?
-Tenés que pagar veinte mil bolitas para quedar en libertad.
No le pare bola a eso, alero. Billete es lo que más tenemos.
(FIN)

























