Un ciudadano anónimo compartió en las redes sociales esta historia que vivió en una ciudad de Honduras.
“Como muy pocas veces suelo hacerlo, ayer subí a un taxi, estaba algo apurado y tomé el primero que estaba en el punto, mi primera impresión fue que era un vehículo algo viejo, y algo descuidado.
Sin embargo esto ya no importó mucho cuando enseguida noté que el señor taxista era una persona muy amable y educada, incluso inició una conversación sobre mi deporte favorito, el fútbol, por lo cual venía muy entretenido.
Pero unos minutos después (fue una ruta corta de aproximadamente 20 minutos), noté que el vehículo que era de transmisión automática, además de la palanca de cambios normal había una adicional que era similar a la de una motocicleta.
Enseguida pregunté al señor: “¿Caballero, qué es esa herramienta?” A lo que me respondió que hacía las funciones de acelerador y freno, se aceleraba como motocicleta y para frenar se manipulaba hacia adelante.
Empecé a observar y era cierto, el señor lo hacía con total naturalidad, claro está que no utilizaba los pedales; evidentemente pregunté qué tipo de problema tenía, y me respondió que no podía mover las piernas (invalidez).
Realmente ADMIRABLE, le pedí permiso para tomarle un par de fotografías ya que su caso me parecía sorprendente.

A menudo vemos por las calles a muchas personas con pleno uno de sus facultades físicas que piden limosna sin hacer nada, roban, andan de vagos, etcétera; y es admirable encontrar personas como este señor, que con sus limitaciones (evidentemente sólo físicas).
Hacen de todo por tener una vida, un trabajo digno y para colmar mi impresión, este sistema lo instaló mismo señor, adecuándose a su necesidad y comodidad.
Me tomé unos minutos para escribir estas líneas porque me parece algo muy digno de conocimiento
Gracias a los que se tomaron el tiempo de leer esta publicación.”
Vía. Historias Reales Siguatepeque.

























