Esa noche, mientras se daba un baño, a Karelia Midence se le empezó parte de su pelo. Eran los estragos de la quimioterapia.
Aunque era algo que ella ya esperaba, ver los mechones en sus manos fue algo impactante.
Cuando salió, su esposo (conocido como Colocho, pues muy pocos saben que se llama Elvin Navarro), y sus hijos, al contemplar lo sucedido, decidieron cortarse el pelo para solidarizarse con Karelia, quien sufre desde hace más de dieciséis años varias enfermedades que la han doblegado, pero de las que siempre, gracias a la fuerza de su corazón, sale adelante.
Fue un bello gesto que le levantó el ánimo y que le recordó que no está sola en esta lucha contra un síndrome de anticuerpos antifosfolípidos, lupus y fibromalgia.

FOTO: Vos podés ayudar para que esta valiente mujer siga luchando.
Y como también sufre de anemia hemolítica debe hacerse transfusiones de sangre cada seis meses y tomar al menos diez tipos de medicamentos.
Queda claro que Karelia es una mujer que inspira a los demás a no darse por vencido.
Hoy, en su larga lucha por a vida, hay una noche benéfica para recaudar fondos para Karelia. Su testimonio de lucha es un ejemplo para todos nosotros.
Así que las hamburguesas de hoy tendrán un sabor distinto, especial: el de la solidaridad. ¡Ánimo, Karelia, no se dé por vencida!

FOTO: Antes de que el Colocho y su hija se cortaran el pelo.

FOTO: Elvin sin los colochos y su hija sin el pelo largo.
los tres
















