El miedo de todos los que comieron en aquel restaurante de la Colonia Torocagua ya tiene fundamento. El Ministerio Público confirmó que la carne decomisada era de perro. Según informes que recibieron desde El Salvador.
Según informa El Heraldo, hasta una cabeza de perro tenían también en un restaurante de la zona norte del país. Además informan que tenían dos perros amarrados a la pata de una mesa listos para ser sacrificados y cocinados.
Aquel chinito que salió diciendo que era cabro, está completamente perdido, tratando de engañar a los clientes. La dirección de Medicina Forense se encargó de enviar la carne a un laboratorio especializado en cría de perros en la hermana República de El Salvador; mediante un examen a nivel de cromosomas reveló que la carne no es de cabro, es de perro.
Ya saben, hay que pensar dos veces en ir a comer arroz chino con aguacate… Con “aguacatelo”.
Si a ustedes no les hace, pues buen provecho.
















