Por KENNY CASTILLO/investigador, escritor y periodista garífuna/kennycastillo.com
No importa qué número lleva el taxi, ni cómo se llama quien lo conduce. Lo que hay que decir es que yo necesitaba llegar con urgencia a la UNAH, así que del Mall Las Cascadas (Mol la cagada, como le dice el pueblo pueblo), al Alma Master hay largo trecho, de modo que a lo de siempre, a sacar plática.
El man que me ha tocado se nota que siempre dice más de lo que debe y encima con buen humor. Es sobre Olimpia y Motagua.
-Mañana juega el Olimpia, ¿va? -le pregunto
.No, es hoy -me dice.
-Pero hoy es miércoles -le digo.
-Sí, -insiste-, es hoy.
El taxista se ha equivocado, en realidad el partido es el día siguiente, pero no hubo forma de sacarlo de ese rollo.
Manifestó que venía escuchando un programa deportivo y que el partido era ese día por la noche. A veces se le da la razón, no a quien la tiene, sino a quien la necesita. Continué el viaje.
-¿Irá al estadio?
-Nooo, ya no voy al estadio -dice-.
-¿Por qué no?
-Usted sabe: la entrada y mínimo dos chuletas para mi hijo y para mí; por lo menos son 600 pesos. Mejor me lo llevo a mi casa.
En lo que dice eso aparece un carro en contra vía y con cara de molesto suelta hacia afuera: “Fijate bien, papa”.
De regreso al fútbol, resulta que el man es gran olimpista:
“Tengo 8 banderas en la casa, no las vendo, ni las regalo. Antes, cuando todavía estaba bueno esto, días como hoy que juega Olimpia, ponía las banderitas al carro y allá iba uno, tranquilo. !Pero hoy, juepúchica no has salido del barrio cuando ya te han roto los vidrios, ta pijiao!”.
-¿Y dónde vive?
-Pedregal. Mire, el otro día intenté hacerlo, dije”Voy a probar”, puse mi banderita, no había salido de mi casa cuando ya me la habían arrancando.
-¿Y es que ahí todos son Motagua?
-Mire, son motaguenses, cachurecos y evangélicos.
-¿Y usted? -pregunté.
-Soy olimpista, católico y libre, jua, jua, jua.
-Ja, ja, ja -me río.
Le voy a contar: Pucha, el otro día que Olimpia perdió con Alianza estaba viendo el partido. En un rato me metí el baño, cuando estaba sobre el trono escuché la gente celebrando, como que todo el barrio era aquello, la gente gritando con un gol. Me puse alegre pue, celebré en el baño. Y dije “Vamos a eliminar al Alianza”. es triste que su equipo golee y usted sobre el inodoro. ¿Para dónde agarra?
Bueno, cuando regreso a la salita miro el tele: Alianza 1- Olimpia 0… ¨Pucha”, me dije. Y esos jodidos que hasta cuete sacaron para celebrar el gol del Alianza… ¿Se imagina, alero? Jua, jua, jua… No estaba jugando Olimpia y Motagua.
Y continúa el taxista. “Por eso ya casi no voy a estadio, para qué, a que le echen orín va uno y ver unos macaneos que Dios mío”.
Y sigue: “El culpable de eso es aquel Carlos Prono. Tal vez tenía buena intención, pero mire… ahora ni la Policía los puede controlar”.
(Se refiere a las barras).
Otra cosa, hay unos jugadores ahí en ese Olimpia que les pesan las nalgas, pero que hijos de… Mire, me acuerdo de Robert Lima, Flaco Pineda, Samuel Caballero. ¡Eran otro pedo!
“El que arruinó al Olimpia es Héctor Vargas… Y mal agradecido el viejo ese”, agrega.
–¿Y los taxistas motaguenses sí ponen sus banderas? -le pregunto.
-Naaaambe. Nooo… Les pasa lo mismo, es que está feo esto. Mire a ver si alguien las pone, nadie. Las que ponen son las banderas de la Selección. Pero esa papada no me interesa, yo soy Olimpia, jua jua jua jua jua jua.
-Ya veo…
-Me regalaron una de la Selección el otro día, una banderita de papel, más bien la rompí.
-Déjeme por aquí -le digo.
-Pereme, doy la vuelta para que no cruce por acá-
Voy a dejar el tema Olimpia y Motagua. Le extiendo un billete de a cien y él saca un fajo de billetes debajo de su pierna. Habíamos pactado 80, me da la diferencia.
Bueno, nos vemos -me despido
-Va pues, alerito.

























