El estadounidense Enrique Calle vino en 2012 a Honduras a comprar unos terrenos en Valle de Ángeles. Sin embargo, a la hora de la hora, no pudo cerrar el trato y decidió regresar a los Yunai.
En Toncontín le preguntaron si llevaba dinero y dijo que sí. Abrió una de sus maletas y enseñó nada menos que veinte mil dólares.
Su error fue no haber declarado ese dinero cuando llegó a Tegucigalpa. Lo detuvieron y el Ministerio Público se quedó con el biyuyo como prueba del delito.
Calle pudo demostrar con documentos que el origen del dinero no era ilegal, o sea, pando, ni torcido. Como pruebas presentó los papeles del banco que le hizo el préstamo.
La sorpresa, cuenta Eddie Rodríguez, su abogado, es que cuando fueron a reclamar los veinte mil dólares… ¡Bingo, ya no estaban!
Al día de hoy, Calle no ha podido reclamar su dinero, mientras que al abogado le dicen “vuelva mañana” y más “vuelva mañana”.
“Ya pagamos la multa que manda la ley, que son 120 mil lempiras, pero ahora no aparecen los 20 mil dólares que nos deben devolver más los intereses”, dice su abogado.
Lo sospechoso es que en lugar de llevar ese dinero a las bóvedas del Banco Central (como manda la ley), lo dejaron en el Ministerio Público -según denuncia el abogado-.
Mmmmm, sospechoso, ¿verdad?
CARICATURA TOMADA DE http:/personalmariss.blogspot.com

























