Menos cárceles… más teatros, escuelas de músicas, ballets…

La decisión de JOH de cerrar el Centro Penal de San Pedro Sula es acertada… aunque les duela a aquellos que se amargan con todos y se creen los dueños de la verdad y de la honestidad del país.

Puede sonar exagerado, pero hemos estado en guerra contra los criminales, y uno de los cuarteles generales desde donde ordenaban asesinatos, traficar con drogas, secuestros y extorsiones era precisamente la cárcel sampedrana.

Los sampedranos deben decidir qué será construido en el lugar donde estaba esta escuela del crimen.

¿Un mega parque que sea un símbolo de esperanza? ¿Un hospital? ¿Una iglesia? ¿Un centrocomercial? ¿Un teatro? ¿Una escuela de música?

La estudiante universitaria Tania Oliva expresó que “ha sido muy importante el cierre del Centro Penal, porque eso significa que ya no vamos a tener esas personas cerca”.

En el sitio “sería bueno que se construyera un parque turístico o una iglesia. Me alegra que hayan cerrado ese centro penal”, añadió.

Carlos Ramírez, quien tiene 22 años de vivir en la capital industrial, consideró que el cierre del centro penal es un alivio para los hondureños.

“Este es un momento histórico y es bastante prudente que hayan cerrado el Centro Penal; no es recomendable que estén a los alrededores de una ciudad, Honduras tiene que apostar por la modernidad”, apuntó Ramírez.

Asimismo, Pablo Chévez expresó que “en los últimos 30 años este es el acontecimiento más importante para esta ciudad”.

Consideró que al dar por clausurado la “escuela del crimen” bajarán los índices de inseguridad y llegarán a cero.

Aplaudimos la decisión, misma que ha impactado positivamente en la reducción de los índices de criminalidad del país.

A la par de eso, y con los fondos de la tasa de seguridad, el gobierno debería construir, además de los megaparques, centros de cultura donde los niños y jóvenes pinten, declamen, actúen, toquen instrumentos musicales, bailen, escriban. Sueñen.

Y que así, en un futuro que esperamos no sea tan lejano, todos aplaudamos la inauguración de centros de cultura así como hoy lo hacemos con la demolición de estos centros del mal y la construcción de cárceles de máxima seguridad.

¡Amén!