Nos conmovió la historia que publicó en su Facebook personal el joven, José R. Álvarez quien fue acusado y arrestado por extorsión.
A continuación el relato íntegro de este joven:
“Me acusaron de extorsión, para los que me conocen saben que no tengo ni donde caer muerto estuve en prisión y me quería morir.
Me pregunto: ¿Cómo puede haber tanta maldad en este mundo? ¿Qué conciencia de las personas que le hacen daño a otras? me paso a mí. Yo que vivo alejado de alcohol, drogas o todos los vicios que pueden ofrecerme; me humillaron y me hicieron pasar 8 días en prisión como todo un criminal.
Como que si yo fuese culpable, me avergonzaron en los medio de televisión y hasta dijeron cosas que no fueron. Hoy en día cuando veo un medio de televisión acusando a un ciudadano me cuesta creer. Hubo muchas personas que estaban en contra de nosotros, pero no los voy a juzgar y así muchos amigos los cuales nos apoyaron.

Yo que me alejé de casa solo por alcanzar mi sueños de estudiar y me vino este problema. Me pregunto ¿cómo está la conciencia de esa persona que me hizo todo esto? ¿Acaso no tiene corazón?, ¿acaso no sebe lo que puede provocar?
Llegué a pensar en el suicidio, sé que no es la solución, pero en ese momento no piensas eso, quisiera sentir la conciencia de esa persona. Creo en Dios. Sé que existe y es un Ser Supremo, pero ¿Cómo permitió que me pasara esto?.
Soy un pecador como cualquier ser humano, pero no me considero ser una mala persona, tengo ética, valores y normas y si eso es pecado o delito lo dejo de hacer. De igual forma agradezco a Dios que estoy libre, pero aun así tengo un inmenso dolor profundo, Pero a Facebook que le importa lo que a mí me pase, si ellos tienen también sus problemas; es lo que pienso muchos dirán que soy un tonto publicando mi situación, y si lo hago es por aquellas personas que, saludan y yo pienso que no me conocen, pero me doy cuenta que conocen mi cara porque, me hicieron famoso como un criminal.
Yo de todo corazón bendiga a mis amigos los cuales estuvieron allí conmigo, y a la persona que me hizo esto de parte de Dios. Deseo que él te bendiga, yo no tengo rencor para ti, ya que la humillación y el daño que me hiciste es más grande que todo, no te voy a culpar, ni juzgar ya que solo mi padre Dios tiene el derecho de hacerlo…”

























