La Fuerza de Tarea Aeroterrestre Especial de la Infantería de Marina y el Batallón de Ingeniería del Ejército de Honduras se unieron esta vez pero no para combatir a los malos de la película, sino para una acción social que tocó los corazones en Trujillo.
El resultado de ese esfuerzo conjunto: cuatro escuelas construidas.
Los residentes de Trujillo celebraron con una pequeña y humilde ceremonia en la que les agradecieron a los infantes de la Marina y a los ingenieros hondureños por el trabajo y dedicación por la comunidad.
Durante cinco meses fueron renovadas en su totalidad las escuelas de las comunidades de Chapagua, Barrio Buenos Aires, Marañones Nuevo y Moradel.

“Tuvimos cuatro escuelas diferentes identificadas por el gobierno hondureño”, dijo el capitán de la infantería de la Marina de los Estados Unidos, Jarrod D. Deitrich, ingeniero y oficial a cargo en el sitio.
“Sentimos que en lugar de construir una escuela desde cero tendríamos más impacto en la comunidad si reformamos cuatro escuelas separadas”, agregó.
La secretaria de Educación de Honduras, por instrucciones de JOH, identificó a las cuatro escuelas que más necesitaban la remodelación: Taufick Bendeck, Elvira Tome, Ana Palmore y Once de Febrero.
Desde el inicio de los proyectos, los infantes de la Marina trabajaron mano a mano con ingenieros del Ejército Hondureño para crear cercas nuevas, techos, cableado eléctrico y otras mejoras a los edificios escolares.
“Pudimos contar con seis ingenieros del ejército hondureño que trabajaron a nuestro lado durante todo el proyecto”, dijo Deitrich.
“No podríamos haberlo hecho sin la ayuda de estos ingenieros y fue una gran experiencia para nuestros ingenieros ver sus capacidades. Viven en el área, crecieron en el área y pudieron ayudar a identificar qué funcionaba mejor para la comunidad”, señaló.
A pesar de la barrera del idioma, tanto los ingenieros del Cuerpo de la Marina como los hondureños pudieron captar los métodos de cada uno y las diferencias en sus procesos.
“Los ingenieros hondureños no utilizan los mismos procedimientos y materiales, pero aprendieron rápidamente, fueron dedicados y no tuvieron problemas para trabajar fuera de lo que eran sus trabajos normales”, dijo el sargento del Cuerpo de Infantería Marina Bradley E. Durbin.
Además de los proyectos escolares, los infantes de la Marina participaron en varios eventos de relaciones comunitarias en la ciudad.
“Trabajamos con organizaciones no gubernamentales como ‘Little Hands, Big Hearts’ que ayuda a apoyar a los estudiantes con necesidades especiales”, dijo el sargento del Cuerpo de Infantería Marina Romano A. Vargas.
El impacto duradero que los Infantes de la Marina han tenido en esta comunidad será algo que intentarán recordar el resto de sus carreras.
“Espero que esta sea una experiencia que nunca olvidarán”, dijo Deitrich. “Los Marines están ayudando no solo a los niños que asisten actualmente a las escuelas, sino también a las generaciones que asistirán después. También obtuvieron mucha capacitación práctica en las escuelas que no podrían haber obtenido durante el ejercicio de entrenamiento anual en sus unidades”.
Así que thanks a los soldados de los Yunai y muchas gracias a los nuestros por esta gran labor.

FOTO: Escuela 11 de Febrero en comunidad de Chapagua.

























