Somos un país con muchos problemas. Eso no tiene ninguna discusión. Nos calificaron como el país más violento del mundo a pesar de que son más peligrosos México, Siria, Afghanistán, Irak, Venezuela, entre otros.
Y nosotros, como loros, nos hemos encargado de repetir las cosas malas que tenemos y no las muchísimas positivas, comenzando por nosotros mismos: su gente, los hondureños.
Si la prensa gringa dice que somos unas bestias, decimos que es verdad. Y volvemos a estar como loritos, repite que repite.
Hoy es la prensa australiana, y los jugadores de la selección de ese equipo, los que se encargan de magnificar lo que ocurre aquí pintándolo casi como andar en el viejo oeste o en la selva.
No estamos defendiendo a este gobierno, porque a pesar de los logros en la reducción de los índices de violencia, no es suficiente, como el propio JOH lo dice una y otra vez.
Molesta que desde la otra parte del mundo, y sin visitarnos, a puro Google, nos denigren y nos pinten como salvajes.
Hay mucha ignorancia también en los australianos. Falta de cultura, porque no mencionan, por ejemplo, las Ruinas de Copán, la barra coralina de Islas de la Bahía, la Ciudad Blanca en La Mosquita.
Sólo por mencionar tres lugares que nos hacen sentirnos ORGULLOSOS de ser hondureños.
Cientos de hondureños fueron a los Mundiales de Sudáfrica y Brasil, que son, aunque usted no lo crea, lugares con altos índices de asesinatos y robos. Pero allá fueron, felices y sin temores, y regresaron contando maravillas.
Miren a los mexicanos. Por culpa del narco ese bello país es sumamente peligroso, pero cada mexicano es un embajador encargado de contar las cosas buenas con que cuenta su nación.
Es raro que un mexicano diga “Oye, buey, ni ye avientes a ir a mi país, porque allá te quiebran”. Cosa contrario sucede con los hondureños.
Algo tiene que ver nuestra propia ignorancia. No leemos, no investigamos, no estudiamos; entonces, lo más fácil es hablar pestes.
Si los australianos no quieren venir para el juego de ida del repechaje, pues que no vengan y que sigan saltando como canguros.

























