Reyna Victoria Lara, es una “madre”, si es que se puede llamar así, que fue condenada a 30 años de cárcel en Honduras, por ser culpable del delito de violación especial ya que permitía que un hombre violara a su hija de 10 años de edad.
Todo esto, sólo para que Natividad Hernández, su esposo y padrastro de la niña, la mantuviera y siguiera comprando los utensilios de la casa.
Los hechos ocurrieron en el 2015, a Natividad se le condenó en octubre pasado a 30 años de prisión y a la madre, por declararse culpable, también le dieron 30 años, esta semana que acaba de pasar.
¿Tan mal estamos como sociedad? que la inocencia de nuestros hijos valen unos cuantos chunches de cocina y de la casa.
Esto es una muestra más que en Honduras se debe de invertir mucho más en educación del más pobre y del más rico. Con otro tipo de mentalidades, estos actos no ocurrirían.
Vía: El Heraldo.hn

























