Usted, señor Pinto, es el culpable… ¡Nadie más!

Jorge Luis Pinto mandó a la H al matadero con un planteamiento tímido, cobarde. Aunque necesitábamos un miserable gol para clasificar al Mundial, mandó mucha marca y cero creatividad.

Con línea de cinco y dos hombres de marca en la media (Acosta y Claros), la pregunta que todos nos hicimos fue: ¿Quién carajos les iba a mandar balones a Quioto, Elis y Choco? ¿Quién?

La H fue un equipo sin ideas, sin convicción, y ni siquiera el gol de Australia nos hizo reaccionar. ¿Y Pinto? Allí se la llevó, a la orilla de la cancha, con sus gestos y ademanes, refunfuñando.

Australia es un equipo mediocre; Honduras es malo.

Ya con el 2 a 0, Pinto “reaccionó” y mandó a Mario Martínez y a Eddie Hernández. Pero fue como darle una aspirina a un agonizante.

Qué cobardía la del señor Pinto, que ni siquiera con ese dos a cero fue capaz de sacar a un contención y mandar al equipo con todo hacia el ataque.

Para meter goles hay que generar jugadas de peligro, pero con el esquema de Pinto nunca hubo lugar para el talento. Porque en el primer partido, con Alex López en la cancha, jugamos al patadón, por lo que el balón nunca pasó por los pies del creativo del Olimpia.

Ahora dirán “Ese Choco es una mierda”, “Elis no hizo nada”, “¿Qué hizo Quioto?”… Volvemos a lo mismo: ¿Quién les mandó balones?

Hoy, los muchachos han sido los menos culpables del desastre.

En dos partidos, la H apenas hizo dos disparos al marco, el de Carlo Costly y el gol de Elis… ¡Eso lo dice todo!

Mal Pinto en estos dos juegos de repechaje. Equivocado de principio a fin. Y así llegamos al fin…