A dos años del asesinato de Arnold Peralta, su caso es un misterio

El 10 de diciembre se cumplen dos año desde que Arnold Peralta, jugador del Olimpia y de la Selección Nacional, fuera asesinado por un sicario en un concurrido centro comercial de La Ceiba.

Pese al largo tiempo que ha pasado del trágico hecho, el caso sigue como inició, en un misterio.

Salvo los rumores en las redes sociales (en el sentido de que a Arnold lo asesinaron por encargo de un narcotraficante), las autoridades encargadas de la investigación aún no han podido presentar ante los juzgados a los REALES Y VERDADEROS responsables de planificar y ejecutar este caso catalogado de alto impacto.

¡”Solo han sido “wiri-wiri”!

A mediados de enero del 2016, la Policía presentó a algunos sospechosos del asesinato: “A raíz de todas las investigaciones se han logrado confirmar elementos claves que están dando a pie para dar con los culpables “, dijo en ese momento  Elvis Guzmán, vocero del Ministerio Público en la zona de la Ceiba.

Pero no pasó nada…

El 5 de marzo de este año, en los medios de comunicación sonaba que finalmente atrapaban a los dos supuestos responsables materiales e intelectuales de Arnold. Se trataba de: Edwin Ernesto David Güity (35), y José Lino Colón Frederick (36).

En los medios afirmaban que:

-“La Dirección Policial de Investigación dio captura este domingo a una peligrosa banda ligada al crimen de futbolista Arnold Peralta. Los sospechosos fueron detenidos en Jutiapa, Atlántida. Se trata de Edwin Ernesto David y José Rafael Sosa, detenidos con otros cinco hombres, son considerados autores materiales e intelectuales de la muerte de Peralta, indicó la Policía, sin entrar en detalles”.

-“La Policía Nacional detuvo a siete personas, dos de ellas acusadas del asesinato del futbolista hondureño Arnold Peralta, este domingo entre La Ceiba y el departamento de Colón. Edwin Ernesto David y José Rafael Sosa, detenidos con otros cinco hombres, son considerados autores materiales e intelectuales de la muerte de Peralta, indicó la Policía, sin entrar en detalles”.

“Según informes de Policía, capturaron a siete personas de los cuales, dos de ellos son los sospechosos de darle muerte al jugador del Olimpia y de la Selección de Honduras hace más de un año”.

Sin embargo, solo diez días después, el 15 de marzo, el Ministerio Publico dío a conocer, por medio de su portal web, que los supuestos asesinos del jugador se les dictó Auto de Formal Procesamiento y Prisión Preventiva por suponerlo responsable del delito del asesinato de Dennis Orlando Everett, Julio César Alemán Banegas y Manuel Armando Amaya, hechos acaecidos en el mes de diciembre del año pasado y el mes de enero del presente año 2017.

Un momento… ¿Y por el asesinato de Peralta?

Esto es lo que mencionan en su portal:

“La Fiscalía Especial de Delitos Contra la Vida, luego de presentar los suficientes medios de prueba ante un Juez de Jurisdicción Nacional, logró que se les dictará Auto de Formal Procesamiento y Prisión Preventiva a Edwin Ernesto David Güity (35), alias “Güity” y a José Lino Colón Frederick (36), alias “Lino”, por suponerlo responsable del delito de asesinato.
Según la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), Edwin Ernesto David Güity y José Lino Colón Frederick participaron en los asesinatos de Dennis Orlando Everett, Julio César Alemán Banegas y Manuel Armando Amaya, hechos acaecidos en el mes de diciembre del año pasado y el mes de enero del presente año 2017.
 
La Unidad de Estructuras Criminales de Delitos Contra la Vida, logró establecer que los hoy procesados participaron en los hechos criminosos. Para tal efecto se valió de prueba científica, así como prueba testifical”.
Esto nos dice que los sujetos a quien se le achicaba el asesinato del jugador al final solo quedaron en “supuestos” y no se obtuvieron las pruebas necesarias para inculparlos.

Quiere decir que el caso aún sigue abierto y sin tener a los verdaderos responsables bajó las rejas.

La sociedad, el mundo futbolístico, su familia, su esposa y su hija exigen una respuesta a este caso.

Así como don Carlos Peralta, que, en lugar de verlo jugar en el estadio, acude casi todas las tardes a la tumba de su hijo. No debe caminar mucho, pues, irónicamente, trabaja cerca del cementerio… ¡En el Palacio de la Justicia de La Ceiba!

¡Qué ironías!