Diego Vasquez es sinónimo de triunfos, de buenos resultados y sobre todo, de campeonatos en Motagua. A lo largo de los cuatro años, desde que se sentó por primera vez en el banquillo azul el 12 de enero de 2014 en el estadio Sergio Reyes de Santa Rosa de Copán en el triunfo 0-1 sobre Deportes Savio, el argentino ha hecho del Ciclón el mejor equipo de Honduras por segundo año consecutivo.
Convirtió a un Motagua que ganaba un campeonato cada dos o tres años -igual que el actual campeón-, a un equipo que actualmente lleva:
- Siete semifinales consecutivas
- Seis finales jugadas, de estas fueron consecutivas del: Apertura 2014-2015; Clausura 2014-2015; Apertura 2015-2016 y del Apertura 2016-2017, Clausura 2016-2017; Apertura 2017-2018. Siendo el segundo técnico con más finales consecutivas jugadas.
- Tres subcampeonatos
- Tres campeonatos de liga: Apertura 2014-2015 (Copa# 13) , Apertura 2016-2017 (Copa #14), Clausura 2016-2017 (Copa #15)
- Una supercopa 2016/2017
En total, Diego ha dirigido a Motagua en 195 partidos oficiales, con 95 ganados, empatados 55 y perdidos 45.
En cuatro años, ha logrado lo que Motagua hizo del 2001 -cuando logró su décimo título, al 2011, cuando logró su decimosegundo (12) titulo de manos de Ramón Maradiaga.
Otros logros que no se pueden medir
No podemos desconocer que el gran éxito de Diego en Motagua se debe en gran parte al “buen vestuario” que ha formado en la institución azul, quien junto a su equipo técnico, Ninrod Medina (asistente); Negreira (Preparador fisico) Hugo Caballero (Preparador de porteros) han sabido comandar una base de jugadores importante en Motagua.
Juntos han estableciendo una jerarquía solida en la dirección técnica del equipo y evitando que uno u otro jugador rompa esa equilibrio, algo que evidentemente necesita con urgencia nuestra selección nacional después del fenómeno “Jorge Luis Pinto”.
Puntos en contra
Algo que le jugaría en contra a Diego sería la falta de experiencia internacional, ya que evidentemente no eslo mismo dirigir a un equipo que a la selección de un país. Aquí se encontraría con la diferencia de trabajar con sus jugadores cinco veces a la semana a dos o tres veces al año.
Se toparía con jugadores con personalidades y comportamientos totalmente diferentes, con egos de legionarios y demás problemas a los que se han enfrentado los técnicos de la H.
Sin embargo, Diego no deja de ser una gran apuesta a dirigir la Selección Nacional, un entrenador que ha demostrado que tiene capacidad tanto en su etapa de técnico como de jugadores.
Además, conoce a la perfección la idiosincrasia del futbolista hondureño, pues hizo la mayor parte de su carrera en este país.
En mi opinión, es el candidato idóneo para dirigir la H.




























