Mientras nacionalistas celebraban en el Estadio Nacional la toma de posesión del presidente Hernández, en las calles, los manifestantes de la Alianza caminaban, encabezados por Mel, mostraban su descontento.
A la altura del nuevo túnel frente a Diunsa, la manifestación de la Alianza fue gaseada por militares.
De nuevo, y sin justificación, les lanzaron el dañino gas lacrimógeno.
Sobretodo, porque en ese momento todo se desarrollaba sin ningún tipo de disturbios en la capital, y este hecho causo la indignación y furia de los mismos manifestantes.
En la manifestación iban mujeres, jóvenes, señoras y señores mayores, quienes tuvieron que ser atendidas con rapidez por los mismos manifestantes, afortunadamente no paso a más.
Esto provocó que las cosas se caldearan y que con las horas siguientes se reportaran varios actos vandálicos en ese y otros sectores de la ciudad, como el centro de la capital y el bulevar Fuerzas Armadas.






















