No fuiste… ¡Sos grande, Santi!

Llegó a Motagua un 26 de julio, no pintaba para mucho en el azul, su peculiar lunar en el pelo y sus ojos de diferentes colores (uno azul otro café) era lo que lo distinguía de cualquier otro jugador en sus inicios en la Liga Nacional.

Su forma extraña de correr y jugar no inspiraba mucha confianza, claro, esto al comienzo, pues la historia cambió.

Con el pasar de los partidos el nombre de Santiago Vergara en el 11 titular del «Ciclón» dejó de ser preocupante para los aficionados, ya que poco a poco comenzó a demostrar que tenía buen fútbol para dar.

Santi se formó en las inferiores de Racing de Argentina, pero fue en Motagua donde se convirtió en un ídolo para la hinchada; se ganó nuestros corazones con su entrega, asistencias y goles, tal y como nos gusta a los motagüenses, jugadores con huev…

La camisa 22 del azul profundo fue bien sudada por Santiago Vergara, quien nos regaló varias joyas de goles, como aquel que fue nominado por ESPN, o el golazo que le metió al Platense en una final.

Hay muchas cosas que contar…

Aún recuerdo como preferiste quedarte en Honduras entrenando después de tu primera temporada con el Motagua, sacrificando tus vacaciones navideñas y de fin de año para entrenar y llegar fino al próximo torneo del 2016.

Ese año fuiste elegido como el mejor jugador extranjero en Honduras y uno de tus goles fue seleccionado como también como el mejor, aunque claro, no todo fue positivo.

Tampoco podemos olvidar ese gol que te robaron contra Honduras del Progreso en la gran final, un tanto que pudo significar un título. Después fallaste un penal.

Esa noche lloraste de la tristeza…

«Cuando iba en el bus con la luz apagada venía triste y se me salieron las lágrimas. Yo sentí que por culpa mía se había botado el esfuerzo. Esa noche, no era nuestra noche», mencionó Santi en una entrevista brindada a RadioHouse.

Te nos fuiste temprano Santiago, volaste por muy poco tiempo como «Águila»,  pero todo el aficionado motagüense te llevará en su corazón por mucho tiempo.

¡Qué grande que sos Vergara!