Por RAMÓN L. PASTOR.
Debería ser al revés: los niños en canchas de grama y con luz, y los viejos barrigones en canchas de tierra y a oscuras. Y si no, en una de los tantos centros deportivos privados.
Pero acá en Honduras es al contrario. Los niños se forman en unos tierreros de mierda que les afectan los ojos, la piel y la garganta, mientras que a los viejos, tirándoselas de Messi y Cristiano Ronaldo, con sus panzas enormes, las piernas embadurnadas de Cofal, les dan el privilegio de “jugar” en el Birichiche.
Las ligas menores a oscuras en un rincón a las faldas del Juana Laínez. Al otro lado del muro, los faroles y la cancha de grama artificial para los adultos. Porque acá en Honduras, el dinero lo compra todo.
¡Vergüenza! Así tratan a los niños en este país: con las patas.
¿Quién le pondrá fin a esta ridiculez de que por unos cuantos pesos, los grupos de amigotes jueguen en El Birichiche o en el mismísimo Nacional?
¿No aprendieron la lección con lo que les pasó a Callejas y a Hawitt?
¿Cuál será la excusa de la Conapid y de la Penafuth?
Ya nos imaginamos: “Estamos planificando un proyecto para que las ligas menores, bla, bla, bla, bla, bla”.
Paja.
Y más paja.
¡Farsantes!
¡Ineptos!
Nos jactamos que tendremos la cárcel más grande de Centro América… ¿Cuándo tendremos el teatro más grande, la biblioteca más grande, el palacio de Bellas Artes más grande, la orquesta sinfónica más grande? ¿Cuándo, por Dios?
El Birichiche debe ser para las ligas menores, no para alquilarlo a equipos que nada le dejarán al país.
Pónganle fin a este acto tercermundista, por favor.
Y así quieren ir al Mundial…

FOTO: Así juegan los adultos en Honduras: en una bellezada de cancha, con alumbrado, sin riesgos.

FOTO: Así juegan las ligas menores de Tegus. Casi a oscuras, en canchas de polvo que los enferman. ¿Y la Penafuth qué dice de esto?




























