¿De verdad están hablando de karma? ¡Sean serios!

Luego de acumular algunas semanas sin fútbol, muchos estábamos pendientes del primer partido del 2020 para el actual campeón del balompié hondureño, el Olimpia, ya que como visitante debía enfrentar este miércoles al Alianza de El Salvador.

Dicha cita correspondía al juego de vuelta de las semifinales de la Copa Premier Centroamericana, y aunque todo estaba casi listo, el mismo no llegó a desarrollarse.

¿Por qué? Bueno, fue por la violencia. Existió enfrentamiento de barras y un grupo de seguidores del Alianza agarró a pedradas el bus en el que se trasladaba el Olimpia, por lo que ni siquiera llegaron al estadio, regresándose al hotel para evitar algo peor.

Por fortuna nadie del plantel hondureño salió herido, solo terminó siendo el susto, aunque siempre queda marcado como otro capítulo más de la inseguridad en el fútbol centroamericano.

Obviamente todo lo que pasó se debe condenar, pero haciendo referencia únicamente a lo nuestro, me preocupa la reacción que esto generó en el país.

¡No es broma! En las redes sociales muchos (en su mayoría motagüenses) se burlaron del ataque que recibió el Olimpia, mencionando incluso la palabra «karma» por lo que había pasado en el 2017 en Tegucigalpa, cuando créanme, no tiene nada que ver; una acción no justifica a la otra.

Y viceversa, varios aficionados olimpistas «atacaron» al Motagua, pues recordaron que cuando el bus de los azules recibió una agresión similar, algunos jugadores fueron a un centro médico para atender sus lesiones, mientras que los blancos se fueron directamente al gimnasio, diciendo que hasta para eso hay «diferencias», cuando igual no tiene nada que ver.

Sinceramente parece que no tenemos consciencia, que nos vale un pepino eso de la violencia, y esto se suma a la despreocupación de las autoridades, dejando claro que el problema sigue latente en nuestra sociedad.

Me despediré con un ‘tweet’ que creo que resume todo este tema. Lo publicó nuestro excompañero en RadioHouse, Raúl Gutiérrez «Guti», y comparto totalmente con él:

«Leo con tristeza a aficionados catrachos mofándose de la agresión ayer al Olimpia. Si usted realmente está en contra de la violencia en el fútbol, condena cualquier agresión grande o pequeña contra los suyos o sus rivales en Honduras o Afganistán. Si no, usted es parte del problema».