«¡Yo no meto las manos al fuego por nadie!» – EXPLICACIÓN

En el mundo existen diferentes tipos de personas, con distintos ánimos, distintas costumbres y demás. Entre todos nosotros se resaltan rasgos que nos caracterizan, y uno de ellos es el tema de la confianza.

Hay quienes brindan su respaldo casi a cualquiera, pero también hay quienes no confían ni en su propia sombra, me refiero a esos que suelen gritar…

«¡Yo no meto las manos al fuego por nadie!»

¿Están bien no confiar en nadie o al revés, confiar tanto en alguien? Bueno, ese es un tema aparte, y la verdad es que no hablaremos de eso, sino que nos enfocaremos en esa frase de las manos y el fuego, exactamente para conocer cuál es su origen.

Todos entendemos a qué se refieren cuando alguien utiliza esa expresión, y tiene que ver con la confianza; si se meten las manos al fuego es porque se cree ciegamente en una persona, y sino pues es que existen dudas.

Repito, esto todos lo tenemos claro, sin embargo la gran mayoría desconoce el nacimiento de estas palabras y el significado como tal, al menos hasta ahora.

EXPLICACIÓN

Todo se origina en la Edad Media, o sea entre el Siglo V (5) y el Siglo XV (15), cuando en Europa se realizaban los denominados Juicios de Dios. Ese era su nombre popular, sin embargo el nombre oficial era Ordalía, y era tomada en cuenta como la institución jurídica vigente en aquel entonces.

En dicho juzgado se dictaminaban, atendiendo a supuestos mandatos divinos, la inocencia o la culpabilidad no solo de una persona, sino también de una cosa, como por ejemplo un libro o una obra de arte, siempre y cuando fueran acusadas de quebrantar las normas o cometer un pecado.

Imagen de ec.aciprensa.com

Existían muchas formas de realizar los procesos jurídicos, y en la mayoría de ellos estaba presente el fuego.

Ante el tribunal, el acusado debía pasar una prueba, ya sea sujetando hierros candentes o metiendo su mano en una hoguera; si no tenía daños la persona se consideraba inocente, pues eso significaba que Dios lo había protegido, y claro, si resultaba herido era señalado como el culpable sin objeción alguna.

Obviamente con el paso del tiempo este método desapareció, pero de él nació la frase de «meter las manos al fuego», misma que se ha mantenido viva de manera temporal, expandiéndose incluso en el aspecto territorial, ya que en la mayoría de América Latina se utiliza.


SIGNIFICADO DE LA FRASE EN LA ACTUALIDAD
Expresión que se utiliza para conocer si una persona confía en otra o no.
En otras palabras, se emplea para saber si alguien estaría dispuesto en meter sus propias manos al fuego por al alguien más.