Las deliciosas baleadas del «Biri», de la «U», del Mercado Los Dolores… ¿Cuáles baleadas extrañas más?

Las baleadas son el alimento por excelencia del hondureño. Este plato típico, ha trascendido generaciones, llegando a cruzar fronteras, gracias a los hondureños que mantienen vivas sus costumbres y diferentes tradiciones cuando se van a vivir a otros países.

Este exquisito alimento se ha ido adaptando a nuestras necesidades y gustos, acomodándose a nuevos ingredientes, que la han convertido en la comida preferida de la mayoría de los hondureños. Es por eso, que hoy hablaremos de esos puestos de baleadas más extrañamos en estos momentos. No podremos asegurar cual es el mejor, solo podemos afirmar que hacen las baleadas con mucho amor…

Foto: Frank Aguilera

Las baleadas del “Birichiche”, este local se han ganado el cariño de las personas de Tegucigalpa y Comayagüela. Este puesto ha venido vendiendo sus deliciosas baleadas y desayunos por varios años, siendo las baleadas, las preferidas por los capitalinos que desde tempranas horas llegan a este local.

“La línea” en La Ceiba; Estos locales de venta de baleada, son unos de los más antiguos del país. Varios puestos de baleadas se encuentran sobre la línea ferroviaria que cruza dicha ciudad, es por eso, que estos puestos son conocidos así. En “La Línea”, venden una gran cantidad de baleadas al día, teniendo un menú bastante extenso, donde los comensales pueden darse el gusto escogiendo. Cabe recalcar, que estas vías eran del tren que cruzaba con todo el producto cosechado por las bananeras de aquel entonces.

Foto: Frank Aguilera

Las baleadas de la ‘U’; estos puestos de baleadas están localizados a las afuera de Ciudad Universitaria en Tegucigalpa. Por muchos años, los estudiantes han degustado de estas deliciosas baleadas, destacándose su enorme tamaño y la carne como ingrediente principal. Miles de alumnos han probado estas famosas baleadas, por ser un alimento económico, práctico y delicioso.

Baleada del Mercado Los Dolores. Si usted quiere comer rico y barato, el mercado es una gran opción, y claro, no pueden faltar las baleadas en estos lugares. En el Mercado Los Dolores se encuentra el puesto «Baleadas Lourdes», el cual es muy visitado por los capitalinos, debido a que es un lugar céntrico y porque venden unas de las mejores baleadas del Distrito Central.

En varias zonas de Choluteca, las baleadas se han convertido en un alimento primordial. Lo más interesante de la zona sur, es que las baleadas son acompañadas con un delicioso pozol; bebida típica de esa región, el cual, es elaborado con maíz, leche, azúcar y canela. La baleada con pozol es la combinación perfecta que los “cholutecas” tienen que dar a conocer por todo el país.

Baleada de los estadios. El fútbol es un deporte que mueve a los hondureños. En los recintos deportivos más famosos del país como: Estadio Olímpico Metropolitano, Estadio Morazán, Estadio Nacional, El Estadio Nilmo Edwards conocido como «Ceibeño», son los mejores lugares para comprar una baleada. En estos estadios, uno siempre va a encontrar a varias personas vendiendo este alimento, con el cual, uno disfruta a gusto viendo el partido junto a sus amigos y desconocidos.

Baleadas de Choro. Aunque no es un lugar específicamente, estas baleadas son únicas en Honduras. La Esperanza, Intibucá, ha logrado adaptar uno de sus ingredientes principales de la temporada al plato típico más famoso del país. El choro es un hongo comestible de la región de Intibucá. Para los meses de mayo a julio, los choros crecen debido a las lluvias en esta región, convirtiéndose en un manjar para todos los pobladores; varias personas han convertido el choro en ingrediente de las baleadas, realizando una crema con esta zeta, que luego es añadida a nuestro famoso plato típico.

Estos son solo algunos de los lugares más apetecidos por los hondureños para comprar y degustar de este famoso plato hondureños. A lo largo de esta semana, se conmemorara la semana de la baleada, una iniciativa que ha promovido Marca Honduras, con el objetivo de poder exaltar a este plato gastronómico de nuestro país. Sigamos disfrutando y dando a conocer nuestra cultura y gastronomía ¡Que vivan las baleadas!