Sobreviviente de cáncer de mama: “Fue doloroso, duro y difícil, pero fue una bendición en mi vida”

La vida es como un buen libro; los días, meses y años se convierten en grandes capítulos, conteniendo miles de historias a lo largo de nuestra existencia. Es por eso, que hoy traemos la segunda parte de una historia de una gran mujer, una heroína; la continuación de la historia de la mujer maravilla, que, a pesar de tener uno de los cánceres más agresivos, nunca perdió la fe y lucho hasta vencerlo. Llegó la segunda parte que tanto estábamos esperando y/a continuación se las contamos.

19 de octubre de 2017… Aquí la primera parte de la historia 

En pleno día Internacional de la lucha contra el Cáncer de Mama, RadioHouse daba a conocer el testimonio de Ermila Nohemy Baca Aguirre. Una joven de 31 años que fue diagnosticada con carcinoma Ductal invasivo –cáncer de mama- que se encontraba en etapa II. Luego de saber el diagnóstico, el médico inmediatamente ordenó una cirugía para amputarle las mamas, a pesar de que solo una mama era la infectada con cáncer, decidieron que mejor se cortaría las dos para evitar riegos a futuro.

Foto tomada en 2017

La dura prueba comenzaba para Ermila. Las quimioterapias y radiaciones iban a poner en duda muchas cosas en su familia; su fe, su fuerza, su voluntad. Comenzaron las «quimios», y Ermila comenzó a perder su cabello, sus fuerzas disminuyeron, hasta llegar a un punto de no resistir las últimas terapias, donde creyó que moriría… pero como dicen popularmente, “Dios le da las peores batallas a sus mejores guerreros”, y Ermila fue elegida para ser ejemplo de esta gran batalla.

19 de octubre 2020

3 años después de haber sido diagnosticada con cáncer, Ermila Baca regresó a RadioHouse a contar la segunda parte de la historia de cómo pudo vencerlo. Dar fe y testimonio que, cuando esta enfermedad se detecta a tiempo, se puede dar la pelea y declarase vencedora, así como ella lo hizo.

Foto: Frank Aguilera

Con su vestimenta alusiva al mes rosa, llegó a nuestra cabina Ermila Baca, quien salía por primera vez desde que comenzó la crisis sanitaria. Su careta y mascarilla no podían faltar, y cuando comenzamos a charlar removió su cubrebocas, y pudimos ver su sonrisa, la cual, sabíamos que traía esas buenas noticias que estuvimos esperando por aproximadamente 3 años.

“Gracias por darme la oportunidad de contar mi historia”, arrancó diciendo nuestra entrevistada, mientras sus ojos se ponían vidriosos al recordar todo el largo proceso que tuvo que pasar, para poder ganarle la lucha al cáncer. “Esta es la segunda parte de esta historia que no sabíamos si iba a ser triste o iba a ser feliz, y aquí estoy gracias a Dios, mi familia, mi esposo y mis hijas”. 

Foto: Frank Aguilera

Hoy pueden sobrar las historias y anécdotas de aquellos momentos de tristeza y dolor mientras batallaba contra la enfermedad, unos pueden hasta sacar una carcajada, pero como dicen en los pueblos “No es lo mismo verla venir que platicar con ella”, y Ermila tuvo que luchar hasta al cansancio, para poder llegar hasta donde está hoy…

“Unos pierden la fe, pero en mi caso siempre traté de mantenerla. Mi esposo en momento de todo este proceso le reclamó a Dios porque esto me estaba pasando a mí, si yo servía en la iglesia, servía a las personas que necesitaban de mi ayuda”, comentó.

Ermila Baca: «Recibiendo quimioterapia, la parte del proceso más fuerte por los efectos secundarios que esta provoca»

¿Recuerda el día que se le realizó su primera quimioterapia?   

“Sí, recuerdo que fue un procedimiento muy cansado, porque es de varias horas. Luego llegué a mi casa y al pasar las horas comenzaron a llegar los efectos secundarios y en ese momento fue que entendí por qué las personas le tienen tanto miedo al tratamiento”, recalcó.

Ermila estuvo 9 meses en quimioterapia, y confesó que llegó un punto del tratamiento que pensó en dejarlo, ya que llegaba a un nivel que no resistía. Sus defensas bajaron considerablemente, volviéndola muy vulnerable ante otras enfermedades, de igual forma, llegó a sufrir otros síntomas que hicieron dudar de si iba a poder continuar luchando o no.

Foto: Frank Aguilera

Antes de contestar tomó un respiro y su voz se quebrantó y dijo “Después de todo lo que me tocó pasar y a mí me dicen que algún familiar y conocido tiene cáncer, yo sufro y lloro, porque yo sé a lo que se van a enfrentar, se lo que es y yo quisiera que nadie tuviera que vivir lo que a mí me tocó vivir”.

Su esposo y sus dos hijas, que en aquel entonces tenían 3 y 6 años, fueron la clave para que ella nunca dejará de aferrarse a la vida. “Mis dos hijas estaban pequeñas, y eso fue lo que más motivo a luchar. Cada noche de dolor o agonía, yo solo decía por ellas, por ellas lo vale todo, por ellas vale todo este sufrimiento”.

Foto: Frank Aguilera

En su penúltima quimioterapia el estado de Ermila era delicado. Estaba tan mal que no podía abrir sus ojos y su madre decidió llamar a demás familiares para que fueran a verla, ya que creían que sería la última vez que la iban a ver con vida. Ella comentó que todo el día después de esa quimioterapia, estuvo acostada pidiéndole a Dios que no quería morir, hasta llegar a un punto de “cansarlo”.

“Después de tanto pedir y analizar, lo único que dije fue… Bueno, Dios ya entendí que yo no puedo hacer nada, que no soy nadie para darte órdenes y que es tu voluntad la que prevalece y si es tu voluntad de que yo me muera, yo me voy tranquila”. A los minutos de haber dicho esa oración, de la nada Ermila recobró fuerzas, y pudo abrir sus ojos y levantarse, como si le hubiesen inyectado energía para que se animara.

Ermila Baca: «Este día estaba tan débil que no logré bajarme del vehículo para que en el laboratorio me tomarán las muestras para realizarme los exámenes. Entonces llegaron al carro a tomarlas»

Luego de los 9 meses de quimioterapias, llegaron 25 sesiones de radioterapia, los cuales, son un tratamiento del cáncer que usa altas dosis de radiación para destruir células cancerosas y reducir tumores. Luego de pasar este difícil proceso y realizar varios estudios durante 3 meses los doctores llegaron a la conclusión que el cáncer había desaparecido del cuerpo de Ermila.

 ¿Cómo recuerda el día que le dijeron que había vencido el cáncer?

“Siempre me acuerdo, siempre, siempre me acuerdo. Esa era la noticia que tanto esperaba durante todo ese tiempo y cuando me dijeron que ya no había cáncer en mi cuerpo imagínense la felicidad. Fue como volver a nacer, fue como volver a la vida y lo mejor fue que saber que podía retomar todos mis sueños y todas mis metas”, dijo a RadioHouse mientras lloraba de alegría.

Foto: Frank Aguilera

A pesar de la dura etapa que le tocó vivir debido a la enfermedad, esta sobreviviente de cáncer, relató que, si le tocará vivir otra vez, volvería a escoger su vida y con esta etapa que fue esencial para ella. “El cáncer fue doloroso, duro y difícil, pero fue una bendición en mi vida. Porque conocí otro mundo que no conocía y desde entonces aprendí a ayudar a las personas de diferente forma”, recalcó.

Si Ermila del presente tuviera la oportunidad de hablar con Ermila del pasado y darle un consejo o frase de apoyo ¿Qué le diría?

Se tomó un pequeño respiro y mientras rodaban lágrimas en sus ojos dijo: “Le diría… Lo vas a lograr, vas a estar bien, todo va a volver a la normalidad. Todo con la ayuda de Dios, de los médicos, vas a poder a volver a la vida y vas a celebrar la vida con el propósito de servir a otras personas”.

Ermila: «El amor y el apoyo de la familia es muy importante para un paciente Oncológico».

Sueños y anhelos

Actualmente, Ermila Baca sigue siendo paciente de cáncer de mama, a pesar de que ya lo venció. Tiene que estar en un periodo de 5 años revisándose cada 3 meses, para asegurar que el cáncer no regresa a otra parte su cuerpo. Dios le dio un motivo para seguir luchando, es por eso que trata siempre de dar su testimonio, para brindar esperanza a otras personas que comienzan a librar esta batalla.

Durante los últimos meses se ha convertido en voluntaria del centro de cáncer Emma Romero de Callejas, con el objetivo primordial de apoyar a todas aquellas mujeres que les han detectado cáncer de mama. Del mismo modo, ya está pensando en grande y le gustaría realizar una fundación, para apoyar a todas aquellas mujeres que pasan por todos esos cambios físicos y se ven afectados psicológicamente por la pérdida de sus senos y de su cabello cuando comienzan a tratarse el cáncer.

Foto: Frank Aguilera

De igual forma, espera poder ayudar a todas aquellas sobrevivientes de cáncer a realizar una reintegración en todos los ámbitos de la sociedad, ya que como ella lo manifiesta, sigue habiendo rechazo en empresas con las mujeres que vencieron esta enfermedad, por creer que volverán a recaer y se volverán en una carga más para la compañía.

Con esta historia hacemos verídico que ni Marvel y DC Comics tienen a esta súper heroína, que logró vencer al cáncer y ahora va en busca de cumplir sus metas. Tengan por seguro que en unos meses o años tendremos la primicia de contar la tercera parte de esta historia, donde esta gran mujer logra concretar otro de sus grandes sueños, llenándonos de mucha alegría y orgullo.

¡Felicidades, Ermila!

Foto: Frank Aguilera