Padre e hijo construyen su hogar con el mismo lodo que la destruyó

Foto: Milton Turcios

Ya van tres meses desde que ocurrieron los lamentables acontecidos por las tormentas tropicales de Eta e Iota en Honduras, sus fuertes lluvias se llevaron, carros, casas e infinidad de cosas materiales, pero hay algo que ninguna tormenta o fenómeno natural se podrá llevar, esas ganas y dedicación de levantarnos del fango.

Y como dice un dicho «si la vida te da limones, haz limonada» este refrán encaja perfectamente con el testimonio de Alexander Simón Hernández, de 29 años, quien perdió su hogar a causa de las tormentas que azotaron Santa Bárbara en noviembre, y adivinen que, con el mismo lodo que destruyó su casa, ahora la está construyendo.

Foto: Milton Turcios

Alexander junto a su hijo visten con uniformes, así lo podríamos decir, ya que ambos trabajan con camisas de color rojo, pantaloncillos beige y andan descalzos. La orilla de la calle es su área de trabajo, ahí elaborando de forma manual la mezcla hecha con agua y tierra, que les dará los ladrillos de barro para construir su preciada y anhelada casa.

«No voy a seguir esperando a que me vengan a construir la vivienda, mejor trabajo de sol a sol y muy pronto tendremos techo para la familia» manifestó el valiente padre, Alexander Simón Hernández.

Foto: Milton Turcios

De igual manera podemos observar que sus manos y pies son cubiertos por el fango, eso es lo de menos, están determinados en cumplir el objetivo y han decidido revertir el daño, el dolor que causaron las tormentas, todo quedo atrás, por sí mismo aplicaron el bálsamo en la herida, no han esperado a que otra persona les venga a construir la casa, es algo que significaría una eternidad y sin garantía.

En ocasiones así es la vida, dura y cruel, nos da unas bofetadas que no esperamos, pero todo depende de cómo nosotros asimilemos ese golpe, nos ponemos de brazos cruzados a lamentarnos por lo sucedido o nos ponemos a construir un nuevo futuro.

Foto: Milton Turcios

Hondureño no te rindas, la vida es una lucha constante, un viaje lleno de alfileres y rocas, de perseguir tus sueños y destapar el cielo de bendiciones, las pruebas han llegado, pero tu fuerza y corazón de guerrero no te hará ceder ante las adversidades, nunca te rindas y nos esperes a que otros lo hagan por vos, lucha hasta el último instante de tu vida.