En un emotivo acto lleno de sonrisas, gratitud y esperanza, Ceteco y Fundación Kafie inauguraron este lunes un nuevo comedor escolar infantil en el Centro Educativo Básico Juana Margarita Vásquez, ubicado en la colonia Villa Delmi de la capital hondureña, como parte del programa “Nutriendo Mentes Brillantes”, una noble iniciativa que refleja el compromiso social de estas organizaciones con la niñez del país.
El comedor beneficiará directamente a 50 niños de primero a sexto grado, provenientes de comunidades cercanas como Canaán, La Estanzuela, Guillén, Suazo Córdova y la misma Villa Delmi. En un entorno ahora digno, seguro y alegre, los pequeños podrán disfrutar de su merienda escolar como se merecen: con dignidad, nutrición y motivación para seguir aprendiendo.

Una empresa que comparte su éxito
Ceteco, una marca comprometida con el desarrollo de Honduras, ha demostrado que el verdadero éxito empresarial también se mide por su impacto en la sociedad. Con esta nueva obra, la empresa suma ya seis comedores escolares construidos en diferentes sectores de Tegucigalpa, y en alianza con LACTHOSA y Fundación Kafie, provee alimentos a un total de 15 centros escolares, de los cuales nueve fueron construidos desde cero.
La Fundación Kafie se integró a esta labor a través de su programa “La Lonchera de Edy”, reforzando la merienda escolar con leche Sula y productos Ceteco, garantizando una nutrición más completa para los estudiantes.

Infraestructura con propósito
La construcción del comedor incluyó paredes, techo, sistema eléctrico, acceso a agua potable, una cocina completamente equipada con estufa y refrigeradora, y mobiliario adecuado como mesas tipo picnic, utensilios de cocina y comedor, con capacidad para atender cómodamente a 25 niños a la vez.
Además, el espacio fue decorado con un colorido mural educativo protagonizado por Edy, el personaje emblema de “La Lonchera de Edy”, que transmite mensajes sobre buena alimentación, valores y comportamiento positivo. Como complemento, se estableció un huerto escolar con cultivos como rábanos, zanahorias, albahaca y romero, sembrados por los propios niños junto a voluntarios de Ceteco y Fundación Kafie, promoviendo hábitos alimenticios saludables y sostenibles desde temprana edad.

Un gesto que deja huella
“Este comedor es más que una estructura física: es un espacio de esperanza, nutrición y formación. Cada esfuerzo que hacemos desde Ceteco y Fundación Kafie es con la convicción de que ningún niño debería aprender con el estómago vacío, y que una buena alimentación es el primer paso para un futuro brillante”, expresó Monique Kafie, directora de Fundación Kafie y directora de Mercadeo de Ceteco.
Con acciones como esta, Ceteco y Fundación Kafie no solo alimentan cuerpos, sino también sueños. En tiempos en los que la esperanza es esencial, su compromiso con la niñez hondureña se convierte en un ejemplo digno de aplaudir.

























