En Honduras tenemos muchas tradiciones, de las cuales nosotros, por hacerlo parte de nosotros, ignoramos su origen o razón, tal como son las famosas ‘chiribiscas’, las cuales remplazan en muchos hogares, el tradicional pino navideño.
Estas, seguramente la has visto en las calles, principalmente en la salida a Santa Lucia, Danlí, el sur, o incluso en salida al norte, donde algunos comerciantes se posicionan a las orillas de estas carreteras para poner en venta sus creaciones según su tamaño o frondosidad, desde tempranas horas de la mañana.

Las Chiribiscas nacen como una apropiación cultural, donde los hondureños de antaño idearon sus propios árboles navideños utilizando pequeños árboles hechos con ramas secas y espinosas. Su nombre nació probablemente de la palabra náhuatl, “chiribisca”, refiriéndose a “hierba seca y espinosa”.
Su creación no es nada del otro mundo, pues generalmente hacen su base con una lata grande, llena de concreto, donde se introduce el árbol ya pintado para sostenerlo. Utilizan pintura blanca, plateada, o dorada y la decoran con musgo de montaña, bellotas pintadas a mano y barnizadas, y cientos de ideas más que se te pueden ocurrir.
Generalmente, están acompañados por renos creados con miles de ramas de pino entrelazadas que año con año los hacen con distintas poses, pero sin perder esa característica única que año con año atraen a los compradores hondureños.
Es importante decir que su precio no es algo que te pueda asustar, puede puedes encontrar desde 200 lempiras, el más barato y pequeño, hasta 1500, los más grandes, bellos y frondosos, por lo que apoyar a estas familias les puede también dar unas felices fiesta con tu apoyo.
Esta es una tradición que como Hondureños debemos mantener viva y que sin duda nos hace diferentes, especialmente en estas fiestas tan importantes que nos unen a nuestros seres queridos en alegría y unidad.





























