Comayagua celebró a lo grande su 488 aniversario este pasado 8 de diciembre, en un día donde la fe, y la cultura se unieron, en una noche llena de luces en el corazón de la ciudad.
Esta celebración nació gracias al capitán Alonso de Cáceres, quien un 8 de diciembre de 1537 en nombre del rey Carlos I de España, estableció lo que luego se convertiría en la primera capital de Honduras, y que hoy, mantiene intacto ese estilo colonial intacto en su casco histórico y rememora esa historia de resiliencia y valor de los hondureños.

Comayagua surgió sobre un próspero asentamiento lenca que originalmente le dio su nombre, que significa:”páramo de abundante agua” o “lugar de grandes comales”.
Durante tres siglos, fue el epicentro político y religioso de la provincia, albergando eventos que marcaron la historia centroamericana: desde la independencia de España en 1821 hasta la anexión al Imperio Mexicano y la efímera Federación de Centroamérica.
No fue hasta 1880, bajo el presidente Marco Aurelio Soto, que la capital se trasladó a Tegucigalpa, dejando a Comayagua como “La Antañona”, la anciana guardiana de secretos coloniales.

Actualmente, Comayagua, pareciera que se detiene en el tiempo y se ha convertido en un punto turístico, pues es un punto céntrico para otros destinos, sin olvidar que gracias a su característico estilo arquitectónico, también, por sí solo, atrae a cientos de viajantes.
Además, cuenta con el segundo reloj más antiguo del mundo, el cual reposa y no para de tictaquear sobre la Catedral de la Inmaculada Concepción, erigida entre 1685 y 1715 sobre los cimientos de una iglesia anterior, y que se encuentra erguida sobre la plaza central con su fachada barroca.
















