El Instituto Nacional Penitenciario dono un total de 70 sillas elaboradas por personas privadas de libertad del Centro Penintenciario de Marcala y se distribuyeron el Centro Básico Francisco Morazán, ubicado enj el Valle de Azacualpa, Intibucá.
La sillas fueron fabricadas durante los talleres de carpinteria y soldadura que funcionan dentro del centro penal. Según explicó el Director del recinto, el mayor de artillería Óscar Orlando Lagos, estas actividades permiten que las personas privadas de libertad aquieran conocimientos prácticos que puedan ser útiles para su reinsercción social.
“Este tipo de trabajos fortalece las capacidades laborales de los internos y al mismo tiempo genera un beneficio directo para la comunidad”, indicó Lagos.

Las sillas beneficiará a los estudiantes , quienes ahora contaran con mejores condiciones para recibir sus clases. La donación busca contribuir a mejorar el entorno educativo y apoyar a centros escolares que necesitan equipamiento.
Por su parte, la Comisión Interventora del INP destacó que estos proyectos también fomentan valores como la responsabilidad, la solidaridad y el compromiso social entre la población penitenciaria.
La institución aseguró que continuará promoviendo iniciativas similares que vinculen los procesos de rehabilitación con acciones de apoyo a las comunidades, especialmente en el ámbito educativo.

















