Tegucigalpa — El billar hondureño vivió un intenso fin de semana con la disputa de las Eliminatorias rumbo al Panamericano de Billar Panamá 2026, desarrolladas y organizadas por la Federación Nacional de Billar Deportivo de Honduras, de viernes a domingo en las instalaciones de Rooster’s Sport Bar en la capital.

La competencia reunió a destacados exponentes nacionales en las modalidades de Bola 8, Bola 9 y Bola 10, bajo un formato de doble eliminación, carreras a siete mesas y partidas a ganar cinco mesas, dejando duelos de gran nivel técnico y mucha emoción sobre el tapete.

Entre los participantes destacaron figuras como Roxana Castro, Michelle Pineda, Javier Ramírez, Fredis Romero y el joven talento José Félix, quien terminó convirtiéndose en una de las grandes revelaciones del torneo.

La final de la modalidad de Bola 9 enfrentó precisamente a la experimentada Michelle Pineda contra José Félix, quien a sus apenas 13 años mostró una madurez sorprendente dentro de la mesa.

El inicio de la partida fue equilibrado. Félix tomó ventaja al quedarse con la primera mesa, mientras que Pineda respondió en la segunda con tiros precisos que reflejaron toda su experiencia para empatar el duelo.

Sin embargo, a partir de la tercera mesa el joven billarista comenzó a marcar diferencia. Mientras Michelle Pineda tuvo algunos golpes que no salieron como esperaba, José Félix mantuvo la calma y jugó con una serenidad impropia de su edad, combinando precisión ofensiva y estrategia defensiva para tomar el control de la partida.

El juvenil logró quedarse con la cuarta y quinta mesa gracias a su efectividad al momento de embocar y a un inteligente manejo de la bola blanca. En la sexta mesa, apostó nuevamente por el juego defensivo, provocando errores consecutivos de Pineda y sellando así la victoria que le permitió coronarse campeón de la eliminatoria y asegurar su clasificación al Panamericano que se disputará el próximo mes en Panamá.
Más allá de los resultados, las tres jornadas en Rooster’s Sport Bar estuvieron marcadas por la emoción, la competitividad y la camaradería entre jugadores y aficionados, reflejando el crecimiento del billar hondureño y demostrando que esta disciplina continúa consolidándose como un deporte que también puede disfrutarse en un ambiente familiar.





















