Nora Melina Munguía es una joven de 29 años, dulce, simpática, cariñosa, apasionada, cristiana, muy inteligente, y con un amor sobrenatural por el piano, su compañero de todos los días.
Se ha convertido en una de las pianistas más reconocidas, admiradas y queridas del Teatro Manuel Bonilla. En cada número, los espectadores se pone de pie y la aplauden.
Si Beethoven venció la sordera, nuestra Nora no se deja abatir por el síndrome de Down.
La encontramos en casa de su maestra. Cuando llegamos se puso un poco nerviosa ya que era su primer reportaje. Nos saludó con un fuerte abrazo, y de inmediato se puso a tocar maravillosamente.

Me impresionó la agilidad de sus manos. Lo hace con una exactitud increíble.
“Es increíble la soltura que ella tiene, muy raras veces se equivoca, solo una vez le enseño cómo es y se lo aprende muy rápido”, me dijo Hilda Mejía, su profesora de piano.
Nora empezó a practicar a la edad de 15 años, cuando se enamoró al escuchar el Happy Birthday en un piano.

“Me gusta el piano porque es un instrumento bien bonito y de relajación”, me dijo Nora.
Es tanto su amor por el piano que todos los días, después de rezar con su abuela, se queda horas y horas tocando una y otra vez.
“La mamá me cuenta que Nora Melina se acuesta a las cuatro de la mañana tocando el piano, se levanta y sigue, es incansable”, cuenta su maestra.
La casa se llena de las melodías que Nora le arranca al piano. Uno siente que se eleva al cielo con la magia de esta maestra del piano… y de la vida.
https://youtu.be/XBfuyt_gmOk




























