El cierre del Centro Penal de San Pedro Sula, el traslado de más de 4 mil 500 reos a cárceles de máxima seguridad, la instalación de cámaras de seguridad y los constantes operativos policiales y militares fueron las medidas que ayudaron en gran manera en la reducción de la tasa de homicidios en las principales ciudades del país, que bajó a 42 muertes por cada 100 mil habitantes, con lo que se obtuvo una reducción de 17 puntos en comparación al año 2016.
A esto hay que sumarle el cierre del Centro Penal de Santa Bárbara, las constantes saturaciones por parte de miembros de las Fuerzas Armadas, en especial la Policía Militar, y de la Policía Nacional, en los barrios y colonias de las grandes ciudades, y en comunidades donde se detectó la presencia de grupos ligados al crimen organizado, donde los operativos fueron una constante durante el pasado 2017.
Otro de los puntos de la estrategia de Seguridad para la reducción de homicidios fue que más de 4 mil 500 privados de libertad fueron removidos de los viejos centros penales y trasladados a otras cárceles, entre estas las de máxima seguridad, conocidas como El Pozo 1 y El Pozo 2, como también al adjunto de máxima seguridad construido contiguo a la Penitenciaría Nacional de Támara (Francisco Morazán), donde está recluido un buen número de cabecillas de las maras y pandillas más peligrosas, que operaron a sus anchas a nivel nacional, en el pasado.
Aparte están también los operativos de la Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA), que ejecuta operativos a diarios, logrando que durante el pasado año los dueños de negocios dejaran de pagar casi 50 millones de lempiras a grupos que se dedican a la extorsión.
Honduras llegó a ser considerado el país más violento del mundo por su tasa de homicidios de casi 90 muertes por cada 100 mil habitantes. Hoy ya no tenemos ese calificativo.
Entre las medidas que han permitido conseguir mejores niveles de seguridad, JOH hace hincapié en las extradiciones, una política que se observó en Colombia y que en Honduras ha dado resultados muy favorables.
Del mismo modo, menciona la lucha contra el narcotráfico y la construcción del nuevo sistema penitenciario, que ha permitido que “los privados de libertad no sigan cometiendo delitos desde el interior de las cárceles, como había venido sucediendo todos estos años”.
“No se puede dejar de mencionar el proceso de depuración, restructuración y apoyo que se ha realizado con la Policía Nacional” -agrega.
JOH logró reducir en su gobierno el índice a la mitad, aunque, como él mismo dice, FALTA MUCHO TODAVÍA, porque Honduras está lejos de ser un paraíso.
Honduras bajó 17 puntos su tasa de homicidios… pero aún falta mucho más
























