La idea era pasar unos días de vacaciones en Honduras. Lo que no se imaginaron es que vivirían minutos de terror cuando el hotel Marriot de Tegucigalpa, donde estaban hospedados, fue atacado por turbas de la Alianza Libre-PINU de Salvador Nasralla y del ex presidente Mel Zelaya.
“Mis dos pequeñas hijas gritaban de terror”, dice este ciudadano estadounidense que acababa de llegar a Honduras. “Estábamos comiendo en el restaurante y de repente empezamos a escuchar gritos en la calle. Nos pusimos de pie… Después fueron las pedradas”.
Así como él, los demás turistas fueron evacuados a otros hoteles de la capital, mientras obreros empezaban a reparar los daños ocasionados en los ventanales, puertas y el vestíbulo, afectado por el incendio provocado por las turbas, entre las que se encontraban algunos familiares de Zelaya.
A pesar del susto, este empresario de Boston, Estados Unidos, proseguirá con su plan de vacaciones, que incluye Islas de la Bahía y las Ruinas de Copán.
“Mi esposa quería que nos regresáramos, pero no permitiré que lo sucedido me robe estas vacaciones. Claro, mis familiares y amigos en Estados Unidos están muy asustados, porque vieron las escenas de violencia por la televisión. Esperamos que todo vuelva a la normalidad cuanto antes”, señala.
Las pérdidas no han sido aún cuantificadas por las docenas de negocios atacados.
Los empleados del Marriot aún no se recuperan del susto. “Lo peor fue cuando empezaron a arder llamas en el lobby, el humo, los gritos… Llegamos a temer que le metieran fuego a todo el hotel”, dicen.
“¿Su nombre?”, le preguntamos. Su respuesta es: “Prefiero no darlo… Así como están las cosas es peligroso. Sin fotos, por favor. Si nos ven las caras, capaz que toman represalias. Nosotros sólo somos empleados y queremos trabajar porque de aquí mantenemos a nuestras familias. Ojalá el hotel esté abierto pronto, porque estamos perdiendo los ingresos por propinas”.
Mientras tanto, afuera, las cuadrillas trabajan en la reparación de los daños ocasionados por lo que Salvador Nasralla ha calificado de “Sólo un ensayo”, lo que lleva a pensar que en los próximos días los actos de vandalismo de la Alianza Libre-PINU podrían arreciar.
Y es lo más probable, pues sus dirigentes, en especial Nasralla y Zelaya, han llamado a un paro nacional del 20 al 27 de enero. Esta medida incluye el acto desafiante de pretender instalar al presentador de deportes y animador de eventos de bellezas y concursos de adivinanzas en Casa Presidencial.
“Este es solo el inicio”, ha dicho Nasralla, en tono apocalíptico.
Y sobre los ataques al Marriot y varios negocios aledaños, responde (a pesar de que en los vídeos y fotografías se ven a reconocidos militantes de Libre, entre ellos al hijo de Carlos Zelaya, el hermano de Mel), que “Son infiltrados, son infiltrados”.
“¿Usted cree que hubo infiltrados en la marcha?”, le preguntamos al empresario de Boston.
Vacila en responder. Trata de pronunciar la palabra, pero su español no se lo permite. Le explicamos lo que significa. “Ah, ok… No te lo puedo decir. Lo único que sé es que mi familia y yo vivimos un momento de terror”.

























