Algún día, cuando los políticos se interesen de verdad por su gente y en lugar de robar inviertan el dinero sagrado del pueblo en el pueblo, esta foto será al revés: habrá más músicos tocando violines y sólo un policía.
Hoy no es así.
Hoy escuchamos los disparos de los disparos, pero no los acordes de los instrumentos de nuestros artistas. ¡Qué triste!
Siempre ha sido así. No es nada nuevo. Más violines, guitarras, computadoras, pinces, acrílicos, acuarelas, pianos, en las manos de los hondureños.
Menos armas.
Más teatros.
Menos batallones.
Más conciertos.
Menos manifestaciones.
Más conservatorios de música.
Menos tanquetas y aviones.
Hoy, Honduras es el país donde los fusiles están afinados, listos para matar. Pero nadie nos quita el sueño que algún día eso ya no será así.
Algún día, ¿verdad? Algún día.





















