Con más pena que gloria se marchó don Juan Jiménez Mayor, vocero de la Maccih

Con don Juan Jiménez Mayor ocurrió como cuando se muere alguien: que una vez que ya no está, todo el mundo habla maravillas de él.

Hoy, muchos lloran la partida del ex vocero de la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih), a pesar de sus discretos, por no decir nulos, resultados.

Mirá lo que son las cosas: primero, muchos que ahora lloran por el regreso de don Juan a su país (Perú), al inicio lo señalaban de ser un títere de JOH, y que la Maccih era una farsa.

“No queremos a la Maccih, queremos a la Cicih”, gritaban, exigiendo una Comisión Internacional Contra la Impunidad en Honduras como la que hay en Guatemala.

Después, a don Juan lo catalogaban de inoperante, lento, timorata, incapaz y hasta de confabularse con los corruptos.

Más tarde, cuando denunció a los implicados en la Red de Diputados, dijeron que eso no era nada, porque apenas eran unos gatos que se habían robado unos milloncitos.

“¿Dónde están los cabecillas del saqueo al Seguro Social?; “¿Por qué los que vendieron pastillas de harina siguen libres?”; “¡Investiguen el Trans!”, eran algunas de las solicitudes.

Pobre don Juan… ¡Nunca pudo quedar bien!

No decimos que es un mal hombre. Nada de eso. No basta, sin embargo, con buenas intenciones.

Pero cuando anunció que se iba de Honduras por algo que en los barrios llaman popularmente “un pleito de viejas”, de repente, de la noche a la mañana, don Juan se convirtió en el nuevo paladín de la lucha contra la corrupción.

Él, que poco o nada logro hacer por miles de razones, era la nueva cara de la lucha contra la impunidad.

Un justiciero al estilo de Batman, pero sin capa. ¿Hizo temblar don Juan a los corruptos de Honduras? Quizás a unos pocos, pero las mafias grandes siguen cagánd… de la risa.

El sábado (foto de Diario La Tribuna), el ahora ex vocero de la Maccih tomó sus cosas y se marchó. No sabemos qué llevaba en su maleta, pero sí podemos asegurar que no iba cargada de logros.

Si nos tocara darle una nota de calificación, le daríamos un aplazado, por más que ahora lo quieran poner como el látigo de los mañosos. Nada que ver.

“Los corruptos no ganarán la batalla en Honduras”, dijo, antes de subir al avión.

“Me voy con sentimientos encontrados, porque quizás pude haber hecho más cosas, pero a pesar de los escasos recursos lo hicimos con mucha dedicación”, se justificó.

¿Pudo haber hecho más? ¡Claro que sí!

El Estado y las autoridades deben separar a los corruptos -dijo-;, en el caso de la Red de Diputados, la Maccih demostró al país que existe un mecanismo de drenaje de fondos públicos que han sido desviados en lugar de servir a la gente pobre.

En eso tiene toda la razón, pero tampoco es para hacer fiesta por haber acorralado a unos pobres gatitos. ¡Queremos a los tigres, a los tiburones, a los toros de la corrupción del país!

“Esta es una mega investigación esperemos que continúe, por lo que exhorto a que se llegue hasta el final y se puedan realizar los debidos requerimientos fiscales”, señaló don Juan, mientras era abrazado por sus leales seguidores.

Y para finalizar lanzón “una bomba”: “En los próximos días, la Maccih dará a conocer otras investigaciones que asombrarán a la opinión pública”.

A ver con qué no salen. Ojalá no sea la mafia que destaza caballos en Tegucigalpa; la red de los “robagallinas” u otros terribles maleantes que nos tienen atemorizados.